Fuerte interés en el avance de trámites que alienten la renovación de la flota pesquera

Desde el Astillero Contessi advierten lentos pero positivos cambios, mientras que la Cámara de Armadores asegura que las demoras legales y administrativas continúan. La falta de rentabilidad y financiamiento afectan a la industria naval.

Tras el hundimiento del buque el Repunte, el pasado 17 de junio en las costas de la localidad de Rawson, la antigüedad de las embarcaciones que conforman la flota local y las condiciones de seguridad de las mismas se impusieron en el debate público. El pedido de justicia de los familiares de las víctimas se alzó con potencia y con él, el reclamo de diversos actores del sector que advertían sobre las demoras en trámites legales y administrativos que, sumado a la capacidad de financiamiento, hacen a la renovación de la flota pesquera local.

Algunos de los expedientes sobre los que se hizo hincapié fueron los referentes a las transferencias de los permisos de pesca, lo que frena no sólo la reactivación de la industria naval toda, sino que no alienta la re-novación de la flota.

Según los últimos datos difundidos por la revista Puerto, el promedio de antigüedad de la flota pesquera es de 36,6 años. La flota fresquera de altura, comprendida entre los 15 a 25 metros de eslora, es la más vieja, con 53,49 años de antigüedad, mientras que la fresquera de 15 a 25 metros de eslora es la más “nueva” con 27,09 años.

Sin embargo, especialistas en el tema garantizan que no existe un paralelismo entre antigüedad y mal estado, siempre que el buque haya recibido el mantenimiento adecuado con el correr de los años.

Un cambio de lógica

“Afortunadamente, se han destrabado algunos expedientes de renovación de flota y somos optimista de que algunos trabajos que hemos hechos desde la Cámara de la Industria Naval y desde distintos sectores, estén de a poco dando sus frutos”. La frase, repleta de optimismo y buenas expectativas le corresponde a Domingo Contessi, director del Astillero Contessi, que este martes realizará la botadura de un nuevo barco donde, según indicó, también tendrán lugar importantes anuncios referidos a nuevos proyectos de inversión.

“Estamos intentando cambiar una lógica imperante, que no es de estos últimos dos años, sino que los venimos padeciendo desde fines de la década del 80. La realidad es que nuestra flota es vieja e históricamente fue renovada por barcos usados, con lo cual el promedio de vida es difícil bajarlo”, señaló.

De todas maneras, para Contessi las trabas para alentar la construcción de nuevos buques no sólo se centran en las demoras en los expedientes legales y administrativos. La falta rentabilidad y financiamiento a la producción generan un escenario poco alentador para la industria pesquera.

“Hay una realidad que es la siguiente: la pesca está atravesando una crisis bastante grave desde el 2008 en adelante, con una pérdida de rentabilidad año a año, y el único sector que, de alguna forma, a escapado a esa crisis son algunos sectores de congelado abordo y el sector langostinero. Entonces, aquellos que no se dedican, ni al langostino, ni al congelado abordo, hablar de renovación en un contexto de crisis le es realmente muy difícil”, reconoció.

La falta de una política crediticia adecuada también empeora el panorama, generando, en palabra de Contessi, “un cóctel medio tétrico para encarar el problema de la renovación de la flota”.

Sin embargo, la esperanza se le percibe cuando se refiere al movimiento registrado en los últimos meses.

“Ahora sentimos que las autoridades nos están escuchando y que estamos avanzando. Quizás no lo estamos haciendo a la velocidad que nos gustaría a nosotros, pero creemos que eso va a ser un aliciente para que se sigan dando estos casos y para que se siga avanzando”, sostuvo.

La importancia del mantenimiento

Quien destaca que antigüedad no es sinónimo de mal estado es Diego García Luchetti, presidente de la Cámara de Armadores, quien destaca la importancia de contar con un servicio de mantenimiento adecuado.

“Un buque puede tener sus años de botado pero en el transcurso de su vida pudo recibir actualizaciones, reformas estructurales, modernización de su parque de pesca, incorporación de nuevos propulsores más eficientes y tecnología electrónica y continuar siendo competitivo”, sostuvo, pese a reconocer que “siempre es positivo, y en algunos caso necesario, que se construyan nuevos buques de pesca y la flota se renueve”.

Al igual que Contessi, Luchetti pone el acento en la falta de financiamiento y pero si diferencia del empresarios al asegurar la continuidad de algunas “limitaciones y restricciones que se imponen de parte de la Sub-secretaria de Pesca y del Consejo Federal Pesquero”.

“En caso de construirse un buque pesquero en reemplazo de otro implica limitaciones en el permiso de pesca y pérdidas de derechos de captura, cuando en realidad si construyo un nuevo buque, al menos, debería mantener los permisos de pesca y derechos de captura del buque saliente. Y además, y sumado a ello. tenemos las demoras administrativas en resolver las transferencias en un tiempo razonable. Todo ese combo es que desalienta a los armadores y reparan su viejo barco en lugar de construir uno nuevo”, aseguró.

Sin embargo, Luchetti sostuvo que “la flota cuenta con todo lo indispensable de acuerdo a las normas inter-nacionales y reglamentaciones de Prefectura Naval Argentina para mantener una navegación segura” y que su estado de conservación es, en general, “bueno”.