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“Mi marido está destruido: tiene pesadillas, pánico y no puede dormir”

Nora Martín contó las consecuencias psicológicas que sufre Julio Guaymas, uno de los sobrevivientes del Repunte.

Nora Martín, esposa del sobreviviente de la tragedia del buque Repunte, contó que su marido está destruido: tiene pesadillas, pánico y no puede dormir”.

En un emotivo mensaje escrito en las redes sociales, la mujer rememoró lo ocurrido un mes atrás y las con-secuencias psicológicas que sufrió marido, el engrasador Julio Guaymas (39).

“Es un día muy triste. Hace un mes esperaba que me llamara mi marido y me dijera: ´gorda, ya entramos y estamos completos´. Pero no fue así: una amiga me llamó y me dijo que se había hundido el barco. Yo sólo le decía que averiguara qué barco era. Cuando me dijo que era el Repunte sólo se me cruzó tu imagen y pedirle a Dios que estés bien, que no te haya pasado nada. En ese momento se me cruzaron muchas cosas. Sólo podía pensar en nuestros hijos y cómo iba a seguir con tanto dolor”, escribió Nora Martín en su muro de Facebook. Y contó cómo se enteró que su marido había sobrevivido: “En un momento me avisan que vos estabas vivo y no lo podía creer. Habías vuelto”.

Después, le dedicó un conmovedor mensaje. “La peleaste con todas tus fuerzas. Sólo puedo decirte que sos un gran guerrero. Yo sé que desde ese 17 de junio no sos el mismo. No podés entender porque no volvieron todos”, escribió. Y relató la dura lucha del sobreviviente: “Se echa la culpa de todo y está destruido por esto. Yo no sé cómo ayudarlo. Llora por las noches y tiene pesadillas, ataque de pánico, no puede dormir. Es muy triste no poder ayudarlo. Sólo yo sé lo que le pasa y lo que sufre. Perdió a sus mejores amigos. Es una pesadilla de la que no puede despertar. Sólo puedo decir que te amo y te apoyo con todo amor y mis fuerza”.

Guaymas fue rescatado cuatro horas después de haberse hundido el barco por efectivos de Prefectura. Fue encontrado con hipotermia y trasladado de urgencia a un hospital, donde logró preservar su vida.

Familiares de las víctimas del Repunte pidieron justicia: “No fue un accidente”

Marcharon por las calles del Puerto de la ciudad. Apuntaron al dueño de la empresa Ostramar, Luis Caputo, y a la falta de controles. “Se trató de un crimen social”, aseguró la hermana de una de las víctimas.

Globos negros. Fotos con las caras víctimas. Y carteles con un pedido unánime: justicia. De esa forma, fami-liares y amigos de los tripulantes del buque Repunte marcharon ayer a la tarde por las calles del Puerto de la ciudad para pedir que la tragedia no quede impune y reclamarle a la Justicia que determine las responsa-bilidades que provocaron la tragedia ocurrida hace un mes en Rawson.

“Esto no fue un accidente, fue un crimen social. Lo primero pasa cuando algo es inevitable. Pero el barco tenía falencias estructurales muy importantes. Le pusieron tangones para pescar langostinos con medidas distintas y también hubo problemas cuando le justificaron la inactividad”, le dijo a LA CAPITAL Gabriela Sánchez, hermana del capitán de la embarcación, Gustavo Sánchez. Y agregó: “En cambio, un crimen social es porque hay tantos actores relacionados con el hecho que ninguno termina pagando nada. Queremos que con el Repunte no pase eso y se convierta en un caso testigo. Acá hubo una tormenta perfecta pero de corrupción y desidia”.

Los manifestantes se reunieron ayer a la tarde en el Monumento a los Pescadores, ubicado en 12 de Octubre y avenida de los Trabajadores. Allí hermanos, hijos y esposas recodaron a cada una de las víctimas. Sus historias y sus sueños.

La tragedia del Repunte aún tiene a siete desaparecidos: Gustavo Sánchez (capitán), José Omar Arias (jefe de máquinas), Horacio Airala (jefe de máquinas), Néstor Paganini (marinero), Claudio Islas (marinero), Fabián Samite (engrasador) e Isaac Cabanchik (engrasador).

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Luego, la movilización se dirigió a la iglesia Sagrada Familia ubicada en Rondeau y Magallanes, donde se llevó a cabo una misa. “El empresario dueño de la embarcación, Luis Caputo, tiene mucha responsabilidad en lo ocurrido. El debía poner el barco en condiciones y justo se dio la casualidad que su sobrino integra el Consejo Federal Pesquero”, dijo Sánchez. Y afirmó: “Los empresarios juegan con la necesidad de la gente. Hay que investigar cómo la empresa Ostramar mantiene los permisos de pesca de sus barcos”.

Además, la hermana del capitán aseguró que en el momento del hundimiento no se estaba capeando el temporal. “El barco no soportó el mal tiempo porque estaba en malas condiciones. Se estaba dirigiendo al puerto”, sostuvo Sánchez.

La causa está a cargo del magistrado Gustavo Llerald, quien ya tomó declaración a los sobrevivientes Lucas Trillo (35) y Julio Guaymas (39). Pero no sólo eso: también requirió la documentación del buque para de-terminar si se cumplían las medidas de seguridad que le permitieran navegar; ordenó peritar la balsa y la baliza Epirb encontradas en la costa; y solicitó al Consejo Federal Pesquero el acta donde se le justificó a la embarcación los casi 3 años de inactividad que luego le permitió salir a navegar. Por ahora, el juez no emitió una resolución en la que se reconstruya lo sucedido y se determinen las responsabilidades.

Los familiares no fueron los únicos en reclamar mayores medidas de seguridad en las embarcaciones. El secretario general de la Asociación Argentina de Capitanes Pilotos y Patrones de Pesca pidió una reunión entre todas las partes para armar una mesa de cogestión donde se analicen las condiciones que deben tener los buques para navegar. El Repunte navegaba hace 50 años y justo se hundió cuando le instalaron los tan-gones”, dijo.

Nueva marcha de los familiares del Repunte

Insisten en la necesidad de mantener la búsqueda de los tripulantes desaparecidos y mejoras de las condi-ciones de trabajo. Habrá una misa en la Sagrada Familia.

Familiares de las víctimas del buque Repunte, quienes este lunes volverán a movilizarse, le plantearon a distintas autoridades sus reclamos, entre los que se encuentran la necesidad de mantener la búsqueda de los desaparecidos, recibir asistencia psicológica y mejorar las condiciones marítimas.

“Consideramos que fuimos escuchados, pero ahora esperamos tener respuestas. Demostraron ganas de trabajar y pudimos exponer todo lo que fuimos pasando”, le contó a LA CAPITAL Gabriela Sánchez, hermana de Gustavo Sánchez, uno de los tripulantes desaparecidos.

La reunión se realizó la semana pasada en el Consorcio Portuario Regional. Además de los familiares parti-ciparon representantes del Consejo Federal Pesquero, Prefectura, Ministerio de la Producción y de Asuntos Agrarios, entre otros.

Los familiares le reclamaron a las autoridades tres puntos centrales. El primero es que se mantenga la bús-queda de los desaparecidos y que se intensifiquen los rastrillajes terrestres. El segundo consistió en que haya asistencia psicológica a las familias de las víctimas. “Por ahora el Estado no nos dio contención”, explicó Gabriela Sánchez.

El tercero fue que se modifiquen las condiciones de seguridad de los buques. “Cuestionamos cómo se reali-zaron las inspecciones. El casco del Repunte tenía una entrada de agua y no sabemos si ese arreglo se hizo bien. También le agregaron tangones que eran del barco Don Lucinao que no tiene la misma medida”, analizó la hermana del capitán desaparecido.

La nueva marcha organizada por familiares de los marineros desaparecidos comenzará hoy a las 16 en Avenida de los Trabajadores y 12 de Octubre. A las 17 se celebrará una misa en la iglesia Sagrada Familia de Rondeau y Magallanes

Falleció Pedro Moscuzza

El empresario tenía 96 años. Fue el fundador de una de las empresas líderes de la industria pesquera ar-gentina.

A los 96 años falleció este miércoles en Mar del Plata Pedro Moscuzza, uno de los más reconocidos empre-sarios de la industria pesquera argentina.

Alejado de la actividad desde hacía algunos años, aunque siempre interiorizado sobre la evolución de su empresa y de la industria, Pedro celebró su último cumpleaños en pasado 23 de junio.

Provenientes de Siracusa (Sicilia) tanto él como su padre y sus hermanos estuvieron entre los pioneros de la pesca marplatense.

Los Moscuzza llegaron por primera vez a la Argentina en 1920 para radicarse en Mar del Plata y ejercer la actividad pesquera a bordo de las lanchitas “Almirante Brown” y “La Envidia”.

Sin embargo aquella aventura no funcionó. En 1930, José, el padre de Pedro, decidió que debido a la mala situación económica, sus hijos y su esposa volvieran a Italia.
El se quedó en Mar del Plata para, recién 5 años más tarde, hacerlos regresar.

Para ese entonces la actividad pesquera había vuelto a reactivarse, lo que permitió que los Moscuzza adqui-rieran una nueva embarcación.

Poco a poco la situación de la familia fue mejorando, lo que les permitió comprar un terreno en la calle Bermejo en el cual todos ellos, incluido Pedro, pudieron construir su propia casa.

Desde allí Pedro y sus hermanos salían a diario hacia el puerto para dedicarse a la pesca, en un momento en el cual la actividad atravesaba por un período de auge gracias a las capturas de tiburón.

Como pescador Pedro Moscuzza fue uno de los sobrevivientes de la tragedia de Santa Rosa.

En agosto de 1947 la tormenta lo sorprendió al norte de Pinamar desde donde pudo regresar sano y salvo a Mar del Plata.

En 1960 Pedro tomó la decisión de ponerle fin a su trabajo como pescador, después de haberlo ejercido du-rante 30 años.

Ya en tierra, decidió abrir una pescadería en la banquina del puerto.

Para este entonces, en sociedad con su hermano, compró un primer barco y un año más tarde adquirió una planta de fileteado.

Poco a poco su patrimonio fue incrementándose, lo que le permitió en 1973, con la ayuda de su hijo José (actual presidente del Club Atlético Aldosivi) adquirir su primer barco de altura de nueva generación.

A partir de entonces ambos comenzaron a construir una de las empresas pesqueras más grandes del país, en un momento en el cual el sector experimentaba una profunda transformación de la mano de la actividad exportadora.

Poco a poco la empresa fue creciendo y consolidándose con la adquisición de nuevos buques y la construc-ción de plantas de procesamiento y frigoríficos.

De este modo surgió el Grupo Moscuzza una de la empresas líderes de la pesca a nivel internacional.

En los últimos años Pedro había confiado el manejo de la compañía a su familia, pese a lo cual visitaba con frecuencia sus instalaciones y se involucraba en algunas de sus decisiones.

“Queremos revitalizar los puertos”, dijo Tizado

La visita se enmarcó en el plan previsto de obras en puertos marítimos, por una suma cercana a los US$ 100 millones.

Javier Tizado, ministro de Producción bonaerense, recorrió las instalaciones del Puerto de Mar del Plata junto a Marcelo Lobbosco, subsecretario de Actividades Portuarias; y el presidente del Consorcio Regional Portuense, Martín Merlini.
La visita se enmarca en el plan previsto de obras en puertos marítimos, con el apoyo del Estado nacional, por una suma cercana a los US$ 100 millones.
“María Eugenia Vidal me dijo que ponga el foco en las pymes y en toda la situación de los puertos, donde es importante trabajar porque se pueden bajar todos los costos de logística”, sostuvo Tizado.
En ese orden, manifestó que “la idea es revitalizar los puertos, darles mayor competitividad para que puedan entrar insumos y que pueda salir la producción”.
En tanto, Lobbosco destacó la importancia que tiene que “el ministro venga y conozca sus puertos para que todos los actores puedan interactuar con él sobre la situación portuaria y pesquera. El ministro siempre le dio relevancia a la situación y eso es muy bueno”.
Por su parte, Merlini sostuvo que “es un gusto recibir al ministro y es una forma de entender cuáles son las perspectivas respecto a los puertos y de cuáles son los proyectos de trabajo para este año y el próximo, que incluyen ampliación de espacios del muelle y la culminación del trabajo de dragado. También charlamos sobre el interés demostrado por varias industrias que quieren radicarse en la zona industrial del puerto y sobre la posibilidad de mejorar las instalaciones portuarias donde hay intervención del Estado nacional en la aprobación para la construcción del nuevo espigón para buques pesqueros. Además, conversamos también sobre el proyecto a mediano plazo con el recientemente recuperado predio de los silos donde pensamos hacer una plataforma logística para la carga contenedorizada”.

Intensifican la búsqueda de los siete tripulantes del Repunte

Prefectura Naval continúa con el rastrillaje frente a las costas de Rawson, lugar donde se hundió la embar-cación el pasado 17 de junio.

La Prefectura Naval Argentina continúa este domingo con la búsqueda de los siete tripulantes desaparecidos luego del hundimiento del Repunte a 36 millas náuticas, 80 kilómetros aproximadamente, al norte de la costa de Rawson por causas que aún se desconocen.

Según expresó la Prefectura en un comunicado, cuatro guardacostas, un avión, un helicóptero, patrullas terrestres y personal especializado en este tipo de tarea están trabajando en el área del hundimiento del pesquero.

Los guardacostas GC-71 La Plata, GC-28 Prefecto Derbes, GC-69 Río Paraná y el GC-65 Martín García, están patrullando el área.

Además se sumaron buzos y el buque de salvamento Tango, de la institución, que posee equipamiento es-pecial para identificar e inspeccionar el buque hundido: un ROV (Remote Operated Vehicle) con capacidad para sumergirse 300 metros y una campana de buceo que desciende 80 metros de profundidad. Estos ele-mentos aportan última tecnología para identificar elementos del naufragio y poder localizar los restos del pesquero.

Tras el hundimiento del buque, el sábado 17 fueron rescatados dos tripulantes, Julio Guaymas y Lucas Trillo, y se había logrado extraer del mar los cuerpos sin vida de José Ricardo Homs, Luis Gaddi y Silvano Coppola. Por ahora, son tres los muertos, dos las marineros que se encuentran con vida, y siete los desaparecidos.

Aún quedan por ubicar a Gustavo Sánchez, José Omar Arias, Horacio Airala, Néstor Paganini, Claudio Islas, Fabián Samite e Isaac Cabanchik.

El pesquero fresquero, de bandera argentina, tenía puerto de asiento en Mar del Plata y había zarpado de Puerto Madryn el 13 de junio.

Llegaron a la ciudad los cuerpos de dos de los tripulantes del buque Repunte

Los restos de los marineros José Homs y Luis Gaddi arribaron a Mar del Plata para ser velados a partir de la noche de este miércoles.

El buque Repunte.

Los restos de los marineros José Ricardo Homs y Luis Gaddi arribaron este miércoles a la ciudad proceden-tes de Chubut para ser velados y sepultados en Mar del Plata.

Gaddi comenzó a ser velado a partir de este miércoles a las 22 en la cochería ubicada Juan B Justo y Roldán, mientras que con Homs se hizo lo propio a partir de las 24 en la cochería San Pietro, ubicada en Ayolas y avenida de Los Trabajadores.

En tanto, Silvano Coppola, el tercer tripulante fallecido tras el hundimiento del buque Repunte, será enterrado en el sur del país.

Según pudo saber LA CAPTITAL tras consultar fuentes allegadas a la investigación, este miércoles siguieron las tareas de búsqueda en altamar y los rastrillajes tierra, en la costa de Chubut. También personal de Pre-fectura abordó un helicóptero, un avión que ya estaba siendo utilizado y uno nuevo de la Armada, que se sumó en las últimas horas, y se realizaron vuelos sobre la zona donde ocurrió el hundimiento del barco.

En dichos procedimientos, los uniformados hallaron chalecos salvavidas y balsas flotando en el agua, pero no obtuvieron resultados positivos en cuanto a la búsqueda de los hombres desaparecidos. Hoy, un buque de la Armada tomará parte de los procedimientos, en los que además intervienen embarcaciones de empresas pesqueras privadas y el personal la Prefectura con todos sus recursos.

“Vi los cuerpos y me duele en el alma no haberlos podido traer”, dijo el capitán del María Liliana

Hace 10 años, al mando del pesquero Don Cayetano, Rodolfo Muñoz había rescatado a 117 náufragos del Almirante Irizar. El sábado acudió en auxilio del Repunte y capitaneando al María Liliana logró rescatar con vida al marinero Lucas Trillo. Pero el fuerte temporal le impidió subir a bordo los cuerpos sin vida de otros 5 tripulantes.

Familiares de los tripulantes del Repunte aún desaparecidos realizaron hoy una protesta en el puerto.

“Vi los cuerpos y me duele en el alma no haberlos podido traer“, lamentó el capitán del buque María Liliana.

Rodolfo Muñoz acudió este sábado en auxilio del pesquero marplatense Repunte, hundido en la zona del Golfo Nuevo, en las inmediaciones de la localidad de Rawson.

En su relato contó de qué manera, en medio de un feroz temporal, su embarcación puso rumbo hacia el lugar en donde el Repunte se estaba yendo a pique y cómo junto a sus 41 tripulantes hizo todo lo posible por hallar sobrevivientes.

Según dijo, tras dos horas y media de navegación, surcando olas de más de 8 metros de altura y con una visibilidad de no más de 500 metros, fue posible divisar a dos personas aún con vida.

Una de ellas no pudo ser rescatada. “Se nos cayó, no pudimos salvarlo porque el agua se lo llevó y después lo vimos aparecer boca abajo y muy lejos”, contó.

El marinero Lucas Trillo, en tanto, tuvo mejor fortuna. Su cuerpo flotaba en el frío mar patagónico sujetado por su chaleco salvavidas. Al verlo, uno de los pescadores del María Liliana, Marcelo Beriguestain, se ató a un cabo y se lanzó al mar asegurando el cuerpo con la escala para poder subirlo a la cubierta.

A bordo del María Liliana, perteneciente a la empresa Moscuzza, ya estaba todo dispuesto para darle asis-tencia.

Muñoz había instruido a todos sus tripulantes para que actuaran con calma tal como lo había hecho 10 años atrás, cuando al mando del Don Cayetano, protagonizó la hazaña de rescatar a 117 hombres que iban a bordo del Almirante Irizar, el buque de la Armada que quedó consumido por las llamas frente a Puerto Madryn.

Esta vez Muñoz y su barco regresaron a tierra con sólo un sobreviviente y la pena de no haber podido res-catar a otro así como tampoco a los cuerpos, ya sin vida, del resto de los tripulantes del Repunte a los que logró divisar.

“A veces creo que soy demasiado exigente conmigo mismo. Yo hubiera querido traerlos a todos. Pero la-mentablemente navegué entre cuerpos sin vida y en muy malas condiciones”, reflexionó durante una en-trevista con el periodista Andrés Cosmai en Radio Mar del Plata.

El experimentado capitán lamentó no haber podido haber hecho más a causa de las pésimas condiciones meteorológicas que ponían en riesgo a su propio barco y a todas las personas que viajaban junto a él.

Según contó, a las 9.20 de la mañana del sábado, cuando ya ingresaba a Golfo Nuevo escuchó el pedido de auxilio del capitán del Repunte, el Gustavo “Gallego” Sánchez.

“Me dijo: “tengo una escora muy grande, no lo puedo dominar”. Es decir que el barco se había puesto de costado en un momento en el cual había olas de 8 metros. Entonces decidí pegar la vuelta en el mismo golfo, con mucho cuidado por el estado del mar. A los 15 minutos me vuelve a llamar y me explica que el maquinista estaba arriba, que no había nada que hacer y que iba a abandonar el buque. Esa fue la última comunicación que tuve. Le pedí que me precisara la posición y me fui lo más pronto posible a rescatarlo”, recordó Muñoz.

La tormenta que había sido anunciada para ese mediodía se había anticipado, provocando que para ese en-tonces hubiera cada vez más viento.

“Mi barco, de 56 metros de eslora, tiene 20 metros más que el Repunte y no la estábamos pasando bien, así que calculé que ellos la estaban pasando bastante mal”, aseguró.

Al igual que lo hizo cuando tuvo que acudir a auxiliar al Irizar, esta vez Muñoz le dio instrucciones precisas a su tripulación.

“Todos tuvieron que alistarse, tomar todos los elementos de seguridad y sobre todo tener mucha calma, porque acá el que se apura, pierde. Tuve que llamarle la atención a más de uno que, en medio de la deses-peración, quiso hacer cosas imprudentes. Por suerte, ante tanta desgracia, salió todo bien”, contó.

El María Liliana navegó durante dos horas y media hasta llegar hasta la posición del Repunte, el cual ya no estaba en la superficie.

Según Muñoz el cuerpo de Trillo y del otro tripulante al que no pudieron salvar aparecieron a casi 2 mil me-tros de distancia de donde se había reportado por última vez la embarcación.

Para todos fue una sorpresa encontrarlos con vida en esas condiciones, flotando solos en medio del mar helado y embrabecido.

Según los cálculos del capitán, ambos habrían permanecido en esa condición durante más de 4 horas.

“Trillo estaba con hipotermia, consciente; estaba desmayado. Por eso digo que es un superdotado al igual que el otro muchacho que lamentablemente se nos fue. No entendía cómo podía estar vivo, en remera, con un buzo y sin pantalón”, dijo Muñoz.

Al subir al barco Trillo fue asistido por un enfermero y llevado a la cocina donde ya había termos con bebida caliente y un caloventor para que su cuerpo recuperara temperatura.

Para ese entonces un helicóptero de Prefectura lograba rescatar a un segundo sobreviviente, el marinero Julio Guaymas.

El María Liliana siguió navegando en la zona durante horas, con la esperanza de hallar a algún otro sobrevi-viente. “Después de levantar a Trillo vimos 5 cuerpos, 3 sin salvavidas y dos con salvavidas puestos. Lamen-tablemente ya había olas de 10 metros y vientos de 55 nudos. Si hubiéramos tenido alguna señal de que alguno estuviera vivo hubiéramos parado y maniobrado para rescatarlos. Pero lamentablemente en esas condiciones no podía poner en riesgo al buque y a sus 41 tripulantes”, sostuvo Muñoz.

“Uno nunca preparado para estas situaciones, pero estamos entrenados para actuar lo más fríamente posible. Hace poco hicimos un curso y ahí tiré la balsa, nadé, me tiré de trampolines de 5 metros. Uno constantemente se está perfeccionando y cuanto más capacitado está, mejor actúa en estas situaciones. En este caso había montañas de olas que se nos venían encima, había cada vez más viento y en ese contexto lo único que vimos fueron cuerpos flotando”, explicó.

“Se vino la noche, empeoró el clima y ya no pudimos hacer más nada. Entonces nos desafectaron de la bús-queda, lo que nos permitió regresar a tierra para que Trillo, que necesitaba asistencia urgente, pudiera tener atención médica”, indicó Muñoz.

Tensión en el Puerto en una marcha por el hundimiento del Repunte

Familiares, allegados y amigos de los tripulantes del buque hundido se manifestaron frente a Prefectura y apedrearon por error dos barcos de la firma Moscuzza, propietaria de la embarcación cuyos tripulantes rescataron con vida a Lucas Trillo.

Escenas de tensión se vivieron este martes en el Puerto durante una manifestación de repudio a la actuación de Prefectura y la empresa propietaria del buque Repunte, hundido el sábado en aguas patagónicas.

La concentración tuvo lugar en el monumento a los pescadores, sobre la Avenida de los Trabajadores, desde donde los manifestantes emprendieron una recorrida por calles del Puerto.

Primero se dirigieron a la sede de Prefectura, donde hicieron sentir su malestar por el operativo de búsqueda de los desaparecidos. Allí los familiares fueron recibidos por autoridades de la fuerza, pero hubo fuertes discusiones entre manifestantes que pugnaban por pasar a la reunión e integrantes de Prefectura que lo impedían.

Los manifestantes ingresaron a un área restringida, violando las medidas de seguridad, y creyendo que ata-caban barcos de la empresa Ostramar rompieron el Graciela y el Itxa Lur, ambos de Moscuzza. Lo paradójico es que las dos embarcaciones dañadas apedreadas pertenecen a la empresa que auxilio al Repunte en el momento del naufragio y que salvo la vida de Lucas Trillo.

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Por su parte, el secretario general de la Asociación Argentina de Capitanes, Pilotos y Patrones de Pesca, Jorge Frías, emitió un crítico comunicado.

“Después de la tragedia se verá si alguna autoridad se anima a reconocer que para las autoridades del Mi-nisterio de Transporte, de la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura, para el Consejo Federal Pesquero, el Mi-nisterio de Trabajo y la Prefectura Naval, que habilita la salida de los buques, lo único que importa es la rentabilidad de la pesca comercial, y que para ello se pesque la especie de mayor valor. No importa ni el recurso, ni los seres humanos involucrados, tan solo importa el dinero”, aseguró.

La historia trágica detrás de uno de los sobrevivientes del Repunte

Julio César Guaymas fue uno de los dos rescatados en el mar. En la misma zona, trece años antes, desapareció su hermano mayor en otra embarcación.

Julio César Guaymas fue uno de los dos sobrevivientes de la tragedia del Repunte. Después del hundimiento del barco pesquero, permaneció varias horas en la inmensidad del mar, hasta que rescatistas de la Prefectura Naval lograron sacarlo con vida de las heladas aguas del sur argentino. Un “milagro” dentro de la tragedia.

Guaymas, de 39 años, era engrasador del buque pesquero que naufragó en Rawson con doce tripulantes. El marinero Lucas Trillo (35 años), quien lo acompañaba en el sector de la cocina del barco en el momento del hundimiento, fue el otro sobreviviente.

Por el momento hallaron sin vida a Silvano Coppola (59 años, 1° oficial de máquina), Jorge Luis Gaddi (47 años, engrasador) y José Ricardo Homs (57 años, marinero), mientras que aún hay siete desaparecidos: Horacio Airala (jefe de máquinas), Néstor Paganini (marinero), Claudio Islas (marinero), Fabián Samite (engrasador, oriundo de Miramar), Isaac Cabanchik (engrasador), José Omar Arias (1° oficial de pesca, de Puerto Madryn) y Gustavo Sánchez (capitán).

En la jornada de hoy Guaymas declaró ante el juez federal subrogante Hugo Sastre, quien va a tener la causa hasta el miércoles, cuando vuelva a hacerse cargo el titular del Juzgado Federal N° 2 de la ciudad de Rawson, Gustavo Llerald.

El buque Repunte, que desapareció de la superficie poco antes del mediodía, pertenecía a la firma Ostramar SA y era un barco fresquero de 32,6 metros de eslora.

El mar te quita, el mar te da

La vida en el mar era un legado para Julio Guaymas. Su padre, Alejandro Anastacio Guaymas, navegó durante cuatro décadas. De él escuchó miles de historias y también heredó esa valentía y pasión necesaria para afrontar los peligros que la actividad conlleva. El propio Alejandro Anastacio se debatió entre la vida y la muerte cuando Julio era pequeño.

Pero la fatalidad llegó en 2004 con su hermano, Mario Oscar López, en las mismas latitudes que naufragó el Repunte trece años después. El 15 de abril el barco Santa Lucía que partió de Rawson hacia Comodoro Ri-vadavia desapareció en las proximidades de Punta Tombo. Sus seis tripulantes, entre ellos el hermano de Julio Guaymas, nunca fueron encontrados.

Cuando los familiares del engrasador del Repunte recibieron la noticia del naufragio, aquella triste historia pareció repetirse. “Fuimos a Prefectura y nos dijeron que habían encontrado tres cuerpos. Al pasar los mi-nutos nos informaron que las balsas estaban vacías. Ahí se ‘quebraron’ todas las familias. Mi ‘viejito’ se des-compensó, mi ‘viejita’ era un mar de lágrimas, la mujer de mi hermano se descompuso y todo era llanto”, contó Yanina Guaymas, hermana de Julio.

“El quería tener bien a su familia, progresar. Es algo que siempre le gustó hacer. Nadie iba a pensar que se podía repetir la tragedia de mi hermano mayor. Fue muy fuerte volver a pasar por lo mismo”, deslizó.

Sobre la historia de 2004, expresó: “Nadie nos supo decir qué pasó con mi hermano y los tripulantes del Santa Lucía”. Aunque ahora, al menos para esta familia, el final fue distinto. “Julio es nuestro ‘guerrero’, no se rindió. Estamos de duelo porque no todos tuvieron la oportunidad de salir con vida. Ahora yo solo quiero volver a estar con mi hermano”, concluyó