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Pesca ilegal: capturan un buque español con 320 toneladas de pescado en la zona exclusiva argentina

Las primeras estimaciones indican que el pescado fresco capturado incluía merluza, abadejo, calamar y raya
Las primeras estimaciones indican que el pescado fresco capturado incluía merluza, abadejo, calamar y raya Crédito: Prensa Prefectura

Prefectura Naval dio con un buque español que operaba ilegalmente en la zona económica exclusiva argentina frente a la costa de Comodoro Rivadavia y con una carga de más de 320 toneladas de pescado.

De acuerdo con lo informado por el Ministerio de Seguridad de la Nación, el pesquero, identificado como Playa Pesmar Uno, de 63 metros de eslora, 12,50 metros de manga y 44 tripulantes, había zarpado el 11 de enero de Montevideo, Uruguay .

“Se estimó que la cantidad de pescado fresco almacenado superaba las 320 toneladas y estaba valuado en una suma millonaria”, informó ayer Seguridad según lo publicado por la

Multan con hasta medio millón de dólares al buque español capturado por pesca ilegal

El domingo 4 de febrero, los ministerios de Seguridad y de Agroindustria interceptaron un buque español que navegaba en las aguas pertenecientes a la zona exclusiva de Argentina con más de 320 toneladas de pescado fresco, situación que desató la alerta entre las autoridades nacionales.

Tras ser capturado en Comodoro Rivadavia , se conoció que el pesquero, el Playa Pesmar Uno, de 63 metros de eslora (largo) y 12,50 metros de manga (ancho), llevaba 34 tripulantes y había zarpado el 11 de enero desde Montevideo .

Ahora, desde Seguridad comunicaron que dado que la suma de pescado que llevaba consigo está valuada en una suma millonaria y se presupone fue cazada en aguas argentinas, algo prohibido, los responsables de la embarcación deberán pagar una multa que puede alcanzar los 10 millones de pesos, cerca de 500 mil dólares.

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Capturan un pesquero español que operaba ilegalmente en el Mar Argentino

En fotos: así es el buque español detenido por Prefectura en aguas argentinas
Según el informe, “la Dirección Nacional de Coordinación Pesquera se encargará de iniciar un sumario para el pago de una multa que podría oscilar entre 5 y 10 millones de pesos. El buque quedará retenido hasta que se pague lo establecido”.

El operativo

Cuando las autoridades vieron el barco en la Zona Económica Exclusiva Argentina (ZEEA), pusieron en práctica los protocolos de actuación. Entonces, partió el guardacostas GC 27 Fique para interceptar a la embarcación española y el personal de Prefectura Naval entabló comunicaciones por radio con el capitán del pesquero, con el objeto de que detuviera su navegación y no levantara la red de pesca que tenía desplegada en el mar.

A continuación, los prefectos abordaron el buque junto a miembros de la Agrupación Albatros y un inspector de la Subsecretaría de Pesca.

“Este operativo se desarrolló en marco del plan de trabajo que venimos llevando adelante enfocado en un mayor control, con una política de trabajo en conjunto para actuar de manera inmediata con inspectores y policía auxiliar en el lugar, y aplicar la Ley a quienes estén capturando en aguas argentinas”, indicó el ministro de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere .

La Dirección Nacional de Coordinación Pesquera se encargará de iniciar un sumarioLa Dirección Nacional de Coordinación Pesquera se encargará de iniciar un sumario Crédito: Prensa Ministerio de Seguridad
La respuesta de España

Si bien el gobierno nacional asegura que el navío estaba en zona argentina, desde la Cooperativa de Armadores de Vigo confirmaron que el capitán del pesquero negó la acusación y afirmó que nunca abandonaron aguas internacionales.

Las autoridades españolas esperan que la caja azul, el sistema satélital que monitoriza en cada momento la posición del barco, resuelva el entredicho.

Capturan un pesquero español que operaba ilegalmente en el Mar Argentino

Personal de la Prefectura Naval Argentina capturó un buque español que operaba ilegalmente en la Zona Económica Exclusiva Argentina, frente a las costas de Comodoro Rivadavia, Chubut, y con una carga de más de 320 toneladas de pescado. En oposición, la Cooperativa de Armadores de Vigo salió en defensa del capitán del barco gallego y afirmó que se encontraba en aguas internacionales cuando fue interceptado por el guardacostas GC 27 Fique.

El pesquero en cuestión, Playa Pesmar Uno, tiene 63 metros de eslora (largo) y 12,50 metros de manga (ancho) y llevaba 34 tripulantes. Había zarpado el 11 de enero desde Montevideo.

Según informó el Ministerio de Seguridad, los tripulantes no quedaron detenidos porque se trataba de una contravención. El caso ya se encuentra radicado en la Secretaría de Ganadería, Agricultura y Pesca del Ministerio de Agroindustria, que eventualmente fijará una multa y decidirá que se hará con el material secuestrado.

En fotos: así es el buque español detenido por Prefectura en aguas argentinas
El GC 27 Fique se acerca al pesquero infractorEl GC 27 Fique se acerca al pesquero infractor Crédito: Prefectura Naval
Según la información oficial dada a conocer por las autoridades argentinas, en acuerdo con las normas internacionales, la patrulla de Prefectura estableció “comunicaciones por radio con el capitán del buque español con el objeto de que detuviera la marcha” y para que no levantara la red de pesca que tenía desplegada en el mar. La orden fue obedecida por el personal del pesquero gallego, según se informó.

Luego, una dotación del GC 27 Fique abordó el barco extranjero junto a personal de la Agrupación Albatros y un inspector de la Dirección Nacional de Pesca para realizar un control del pescado fresco capturado, con el objeto de precisar el total de la carga.

Sin embargo, ayer la Cooperativa de Armadores de Vigo (ARVI) negó que el pesquero gallego estuviese en aguas argentinas al ser abordado. Su presidente, Javier Touza, respaldó así la versión del capitán

Científicos producen larvas de centolla para repoblar el Beagle

USHUAIA.- Como si fuera una enorme nursery científicos de esta ciudad trabajan desde hace años en el estudio de larvas y juveniles de centolla, lo hacen en un aquarium acondicionado a tal fin donde generaron condiciones similares al del Canal Beagle. Ahora lanzaron a las aguas las primeras diez mil centollas de 60 días de edad para estudiar como crecen en un ambiental natural, como parte de una investigación científica que busca mejorar la población natural de centollas en el canal.

?ltimo estadio larval (Megalopa) de centolla de 45 días de edad (3 mm de tama?o)?ltimo estadio larval (Megalopa) de centolla de 45 días de edad (3 mm de tama?o) Crédito: Gentileza
Tal como se hace con los alevinos de trucha, que nacen en una piscicultura y se los lleva a su hábitat natural después de haber superado una etapa crítica de su ciclo de vida, el laboratorio de Biología de Crustáceos del Centro Austral de Investigaciones Científicas, CADIC de Ushuaia, que depende del CONICET está desarrollando a escala piloto el cultivo de larvas y juveniles de centolla para subsidiar la población natural del Canal Beagle.

Instalaciones del acuario del CADIC, donde nacen las larvas de centollaInstalaciones del acuario del CADIC, donde nacen las larvas de centolla Crédito: Gentileza
El proyecto busca desarrollar el conocimiento y la tecnología para el cultivo de larvas de centolla para que pueda realizarse el repoblamiento del recurso en el Canal Beagle, lugar donde entre 1994 y 2013 estuvo vedada la pesca de centolla por la escasez del recurso, restricción que se levantó pero, según creen los científicos sin información suficiente sobre la recuperación de la población.

Manjar de la isla

Pese a ello, el crustáceo es uno de los ingredientes más apetecidos de la isla, por el sabor exquisito de su carne y también suele considerarse la marca distintiva de la gastronomía fueguina. Es un pariente del cangrejo tiene 8 patas largas y un caparazón que no sobrepasa los 20 cm de diámetro, con un peso que puede llegar hasta los 2 kg. Pueden llegar a vivir hasta los 25 años, se reproduce una vez al año y las hembras pueden producir hasta 30.000 huevos.

La pesquería de la centolla en el Canal Beagle empezó en la década del 30, con el correr de los años la pesca se fue perfeccionando y el volumen fue mayor. La de los 70 fue la década de mayor extracción a la vez que empezó a decaer los parámetros poblacionales. “Ya en el año 2000 empezamos a pensar en fomentar el repoblamiento. El colapso de la población de este tipo de crustáceo, no es solo de acá, por eso varios integrantes del equipo viajaron a Alaska donde también se investigan sobre métodos de repoblamiento y estamos en permanente contacto con ellos”, detalló el director técnico del proyecto, Federico Tapella, doctor en biología e investigador CADIC-CONICET.

“El proceso consiste en cultivar los primeros estadios de vida de este crustáceo en un criadero (hatchery), superando así una de las etapas más vulnerables de su ciclo vital. A partir de hembras salvajes que liberan sus larvas en el acuario de experimentación del CADIC, los pequeños individuos pasan una etapa de 20-70 días de cuidados intensivos en esas instalaciones para maximizar su supervivencia”, detalla el científico.

Estudios

La cadena de trabajo en estos años fue ardua y en varias dimensiones. Hubo varias tesis de post grado que investigaban desde el proceso biológico para desarrollar el cultivo, las condiciones de desarrollo, hasta el canibalismo entre los juveniles que dificulta la supervivencia. Los pescadores artesanales de Ushuaia también colaboran con ellos y los proveen de las hembras salvajes con huevos, las que colocan en el aquarium dentro de un establecimiento de 12×7 metros, luego las van seleccionando para extraer las larvas, a las que finalmente les darán las condiciones óptimas para maximizar la supervivencia.

Para ello acondicionaron un acuarium experimental de re circulación de agua de mar donde controlan la calidad del agua mediante filtros esterilizadores y enfriadores, que van monitoreando para lograr un ambiente similar al del mar. Para llevar adelante este proyecto cuentan con el financiamiento del Consejo Federal de Ciencia y Técnica (COFECYT-MINCyT) a través del programa PFIP Espro, CONICET y FONCyT.

El científico explica que los estadios tempranos de los crustáceos tienen una tasa de mortalidad estimativa del 95% antes del llegar a la edad adulta. Recién cuando los machos llegan a los ocho años está permitida su extracción para el consumo humano. “Con repoblar, lo que buscamos es desarrollar una herramienta que se sume al manejo convencional que se hace actualmente, para cuidar el recurso”, detalla Tapella. Este año produjeron cerca de 25.000 larvas que llegaron a los 70 días de gestación y decidieron avanzar en un paso más: promover el crecimiento controlado de las mismas pero en las aguas del Canal de Beagle.

“No están libres de todo, sino protegidas de los predadores. Y las iremos controlando dentro de los bolsones para ver como es su crecimiento”, detalla Tapella. Para ello, un mes y medio antes, depositaron 20 bolsos de malla fina en el Canal Beagle a 5 km de Ushuaia a 5 y 10 metros de profundidad. Lo hicieron con antelación para lograr que se vaya adhiriendo a las bolsas el alimento de las larvas.

En estos días, el equipo del CADIC depositó allí 10 mil megalopas (último estadio larval) y juveniles de 70 días de desarrollo para que pasen la etapa de engorde y transición que permitirá evaluar su supervivencia durante los primeros meses de vida.

El Dr. Gustavo Lovrich, director del laboratorio afirmó “Esta es la primera vez que se hace un subsidio poblacional de centollas en Sudamércia y los resultados del cultivo resultan alentadores para promover políticas de repoblamiento del recurso tanto en aguas del Canal Beagle como en otras áreas del Mar Argentino donde se pesca centolla”.

El SOMU, del “Caballo” Suárez un botín para designaciones políticas

Aparecieron familiares y amigos del ministro Triaca y del juez Canicoba Corral como empleados del gremio marítimo

Sandra Heredia, la empleada doméstica de un ministro, fue apenas un buen ejemplo de lo que sucede en la intervención del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU). Divididas con llamativa exactitud, el sin-dicato y la obra social aparecen como un botín atractivo para contratar familiares y amigos.

El juez Rodolfo Canicoba Corral, responsable de la intervención judicial, avaló la designación de su cuñado y del hijastro de su amigo Guillermo Scarcella en la Obra Social del Personal Marítimo (OSPM), según docu-mentos oficiales a los que accedió LA NACION.

En la misma línea, el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, fomentó el desembarco de su cuñado, de su empleada doméstica y del supuesto “hijo del jardinero”, ya no en la obra social, sino en distintas áreas del sindicato intervenido.

El SOMU fue clave para la buena sintonía entre Canicoba Corral y el Gobierno. El juez salió de la “lista negra” en febrero de 2016, cuando dispuso la intervención del sindicato y de la obra social. Meses después, ordenó la detención de Omar “Caballo” Suárez, el ícono de las “mafias sindicales” para el oficialismo. Hubo otro gesto: dispuso el sobreseimiento de Gustavo Arribas en el caso de las transferencias a su cuenta suiza.

Omar “Caballo” Suárez, el ícono de las “mafias sindicales” para el oficialismo
Omar “Caballo” Suárez, el ícono de las “mafias sindicales” para el oficialismo. Foto: Archivo
Desde la intervención del SOMU, el Ejecutivo devolvió el primer guiño: aceptó a Sergio Ramiro Tejada, el cuñado del juez, como interventor de la obra social. Tejada, exfuncionario sciolista, aceptó el cargo con un sueldo de $150.000 por mes que avaló su cuñado juez, según consta en el expediente.

“¿Por qué no es ético trabajar con un familiar? Lo propuso la Superintendencia de Salud. Él trabajaba ahí, es un muchacho muy formado y a mí me servía. Necesitaba a una persona de confianza para meterme en esa cueva”, sostuvo el juez cuando fue consultado por LA NACION.

Guillermo Scarcella, viejo amigo y pareja de truco del juez, también pudo ubicar a un familiar en la obra social que ya manejaba el cuñado de Canicoba Corral. Gregorio “Goyo” Laulhe Harguindeguy, hijo de su exmujer y exsocia, fue nombrado poco después de la intervención.

El nombre de “Goyo”, de 23 años, salió a la luz cuando se conoció que tuvo un poder, junto con su madre y con Scarcella, para administrar una offshore creada para comprar bienes en el exterior. Scarcella, exfuncionario sciolista, también compartió con la mujer del Canicoba Corral el negocio del envoltorio de valijas en aeropuertos.

Otro hombre de confianza de Canicoba Corral fue designado como “colaborador adscripto” y como titular del área legal de la intervención en la OSPM. Se trata de Santiago Blanco Bermúdez, un abogado que conoce al juez desde hace muchos años y que supo representarlo cuando el magistrado tuvo algún escollo legal. Coincidieron en Comodoro Py cuando Blanco Bermúdez asumió la defensa de Jaime Stiuso mientras el ma-gistrado instruía una causa contra el exespía.

Canicoba Corral avaló la designación de su cuñado y del hijastro de su amigo Guillermo Scarcella
Canicoba Corral avaló la designación de su cuñado y del hijastro de su amigo Guillermo Scarcella. Foto: Ar-chivo
Otros nuevos nombres que aparecieron en la obra social incluyen a exfuncionarios sciolistas. El médico Pablo Garrido, excompañero de Tejada en el sciolismo, fue nombrado subinterventor con un sueldo de $100.000 por mes. Virginia Olivera había trabajado en el ministerio de salud provincial entre 2012 y 2016. Jorge Ceruli, designado en el área legal de la intervención, estuvo en la provincia hasta 2014.

Scioli no es un desconocido para Canicoba Corral. El exgobernador designó a Scarcella al frente de Aguas Bonaerenses. Y no era extraño que frecuentara las reuniones organizadas por el hermano del juez Ariel Lijo, como el campeonato de truco bautizado “Rody Cup” en honor al magistrado.

“El hijo del jardinero”

Si los amigos del juez aparecían en la obra social, familiares y empleados del ministro Triaca fueron nom-brados en la intervención del sindicato. Esta semana se conoció que Heredia, su empleada doméstica, tenía un sueldo de $28.000 por su trabajo en el SOMU.

“El hijo del jardinero de Triaca”, mencionado por la empleada doméstica en una entrevista radial, sería José Romano, de 23 años y contador público. Fue empleado como “junior de contaduría y carga de facturas” desde abril de 2017, informaron a LA NACION desde el Gobierno sobre los dichos de Heredia.

Desde el entorno del ministro, sin embargo, sostienen que Romano no es hijo del jardinero de la quinta. “Triaca no lo conoce”, insistieron. El joven no respondió las consultas de este medio.

Sergio Borsalino, el cuñado del ministro, también tiene un rol activo en el SOMU, aunque su sueldo lo paga el Ministerio de Trabajo, como asesor externo. Cerca de Triaca reconocieron que es un “operador” del ofi-cialismo en el sindicato.

Roberto Porcel, abogado de confianza del ministro, también cumplió un rol clave: fue “director general” del sindicato.

Los hombres detrás del gremio

Jorge Triaca, ministro de trabajo

Su ministerio comanda la intervención del SOMU. Su cuñado tiene un rol activo en el sindicato, si bien está contratado como asesor externo del Gobierno. Roberto Porcel, abogado de confianza del ministro, fue “di-rector general”. Triaca le dio trabajo a su empleada doméstica en el SOMU.

Rodolfo Canicoba Corral, juez federal

Fue quien ordenó la intervención. Puso a hombres de confianza en la obra social del SOMU. Su cuñado es el interventor, mientras que un abogado que lo representaba es asesor legal de la obra social. El magistrado avaló la designación del hijastro de su amigo Guillermo Scarcella.

Omar “Caballo” Suárez, sindicalista

Detenido en Ezeiza con prisión preventiva, está procesado como supuesto jefe de una asociación ilícita que extorsionó a empresarios del sector marítimo. Está acusado de cometer defraudación en la obra social del gremio mediante un desvío millonario a una fundación.

Hundieron un pesquero frente a las costas de Puerto Madryn para crear un arrecife artificial

Se trata del barco de origen chino Hu Shun Yu 809, que se encontraba desde abril de 2015 en el muelle Luis Piedrabuena

El barco pesquero de origen chino Hu Shun Yu 809 fue hundido hoy a unos 30 metros de profundidad fren-te a las costas de Puerto Madryn, en inmediaciones de “Punta Cuevas”, para transformarlo con el paso del tiempo en un arrecife artificial con fines recreativos y turísticos tanto para la práctica de buceo como para la caza submarina.

La embarcación se encontraba desde abril de 2015 en el muelle Luis Piedrabuena de Puerto Madryn, tras haber sido capturada en aguas jurisdiccionales argentinas por estar pescando ilegalmente calamar. La em-barcación fue obligada a poner proa al Golfo Nuevo y con posterioridad quedó abandonada por la tripula-ción y la empresa armadora.

“La maniobra de hoy la estábamos reclamando desde hace mucho tiempo porque entorpecía muchísimo la operatividad del muelle destinado al arribo de cruceros, incluso tenemos para la semana próxima la llegada de dos barcos de gran porte con turismo internacional y sí o sí teníamos que removerlo”, dijo a Télam el director comercial de la administración portuaria Héctor Ricciardolo.

El barco
Se trata de un potero chino de 68,40 metros de eslora, dedicado a la pesca del calamar, que permanecía in-terdicto en el muelle tras ser capturada por el guardacostas “Pedro Derbes” de la Prefectura Naval Argenti-na, cuando realizaba tareas de captura en la zona económica exclusiva de la Argentina con 31 tripulantes a bordo y 600 kilos en la bodega.

Previo al hundimiento, el pesquero fue despojado de su motor, todo el sistema de propulsión, se le sacó el timón y la hélice y quedó el “casco pelado” con solo el puente de mando, en una tarea que demandó varios meses hasta retirar el máximo posible de efecto contaminante.

“Nosotros tuvimos una activa participación en todo lo que significa la supervisión del proceso para descar-tar cualquier efecto contaminante”, explicó a Télam el ministro de Ambiente y Control del Desarrollo Sus-tentable de Chubut, Ignacio Agulleiro.

El funcionario aseguró que “no es la primera vez que se hace, ya se practicó en otras oportunidades y tam-bién en otras partes del mundo” y valoró la “profesionalidad con la que trabajaron los efectivos de la Pre-fectura y la empresa contratada para tales efectos”.

La maniobra de hundimiento comenzó a las 8.30 con el desplazamiento desde el muelle, donde se soltaron las amarras y lentamente se lo trasladó hasta el monumento del Tehuelche, sobre el extremo sur de Puerto Madryn, desde donde hay una panorámica de la ciudad que bordea el Golfo Nuevo.

El hundimiento se produjo pasadas las 11 por inundación del casco, tras la apertura de las esclusas que fue-ron escorando el armazón hacia babor hasta que fue “tragado” por el mar.

Crece la actividad pesquera gracias al langostino

La captura del crustáceo rosado se triplicó en los últimos años; es una industria que genera millones de dólares en exportaciones, pero tiene poca repercusión en el mercado interno por el bajo consumo

Lionel Messi no es el único argentino que se supera cada año. La captura de langostinos en el país también continúa rompiendo récords de exportación y ya le genera al país divisas por más de un millón de dólares. Este 2017, particularmente, los pescadores hablan de una “temporada excepcional” y, según datos del In-dec, los desembarques del crustáceo rosado aumentaron un 37,9% con respecto al año pasado.

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Capturados en su mayoría en el golfo San Jorge -entre Santa Cruz y Chubut-, la exportación de langostinos se triplicó en los últimos ocho años. El país pasó de vender al extranjero 53.834 toneladas en 2009 a super-ar los 160.742 el año pasado, según datos del Ministerio de Agroindustria.

El crecimiento de la pesca del Pleoticus muelleri -la especie de langostino salvaje que se captura en el mar argentino- se da en un contexto donde en general, la industria pesquera está en ascenso y, según datos del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), en los primeros siete meses del año el sector presentó un incremento interanual del 24,6%.

Los moluscos (calamar principalmente) y los filetes (la merluza hubbsi) son las otras dos partidas que pre-dominan también en las ventas de pescado al mercado internacional, aunque el crustáceo, impulsado por el langostino, tiene un valor superlativo con respecto a los otros.

Además de los factores naturales -un cambio de corriente y de temperatura, una reducción de la biomasa y la captura excesiva de merluza, que hizo crecer la reproducción de langostinos-, en los últimos años, la in-dustria pesquera vivió una transformación gracias a las políticas de protección del recurso. De la mano del Instituto Nacional de Investigación Pesquero (Inidep) -el “Conicet de la pesca”, según dicen- se comenzaron a implementar prácticas pesqueras responsables para que la especie sea detectada.

“El langostino es un crustáceo que se pesca a ocho y nueve grados de temperatura, entre los 80 y 100 me-tros de profundidad. Tiene una vida promedio de un año y medio, donde nace, se reproduce y muere. Si no se lo pesca en ese tiempo ya no sirve, pero si se lo captura en los primeros meses de crecimiento, no se lo deja reproducir y además es muy chico y el precio en el mercado internacional es menor, porque tiene me-nos carne”, explica Miguel Glikman, director de Newsan Food, el principal exportador de pesca de la Argen-tina, y agrega que la temporada alta de captura es entre mayo y octubre.

El Inidep se ocupa de dividir el mar en cuadrículas con las diferentes zonas de veda para la preservación del animal. Con un monitoreo satelital se puede controlar en qué área está operando cada embarcación y se levanta una multa a quien no respeta el tiempo de reproducción del animal. Sin embargo, en un informe presentado por la entidad, se advirtió que los actuales niveles de captura podrían estar “relacionados con el aumento de la tasa de explotación y no necesariamente con un aumento en la disponibilidad del recurso”.

De espaldas al mar
A medida que la industria pesquera crece, y se convierte en el octavo complejo exportador más importante de la Argentina, los desafíos a mejorar se hacen más visibles. Como en casi toda la economía doméstica, la baja productividad y los altos aranceles que pagan los productos argentinos en el exterior son dos factores a mejorar para que el crecimiento del sector sea sostenible en el tiempo.

“Es necesario mejorar las negociaciones bilaterales. Para ingresar el producto en China se debe pagar un 18% de impuesto; a la Unión Europea, un 12%, y a Estados Unidos, un 4%. Mientras que hay empresas chi-nas que pescan en el mar argentino y no pagan arancel por los calamares que capturan y después llevan a su país”, señala Glikman.

La obsolescencia de la flota es otro factor a resolver para lograr ganar mayor competitividad en la indus-tria. Las tres principales embarcaciones que capturan langostinos son los Congelados (barcos grandes que procesan el animal a bordo y luego lo venden como producto premium), los Pesqueros de altura (procesan en tierra y están entre tres y cuatro días en el mar) y los Costeros (salen por el día, son más chicos y gene-ralmente están pintados de amarillo, donde se los puede encontrar en el puerto de Rawson). Se calcula que, en promedio, los buques argentinos tienen una antigüedad de 36 años.

“En la Argentina, la flota es obsoleta en todos los medios: la pesquera, mercante y la de la Armada. Los bu-ques están diseñados para pescar de una manera, pero después los transforman o los adaptan para lo que necesitan. Es una industria que genera millones de dólares en exportaciones, pero que en el mercado inter-no no tiene ninguna incidencia, porque se consume muy poco. La Argentina es un país con pesca, no un país pesquero. España, además de pescar, come”, comenta Rafael Guiñazú, oficial docente en la Escuela Nacional de Pesca en Mar del Plata.

Si bien la demanda interna registró una expansión en el acumulado a agosto de 2017 -una suba del 10,4% frente a igual período del año pasado, según datos de la consultora Investigaciones Económicas Sectoriales (IES)-, el consumo por habitante llegó a 8,9 kg, lejos, por ejemplo, de los 40 kg per cápita que comen en Japón. El país exporta más del 90% de los langostinos que se capturan.

“Se consume muy poco internamente y eso hace que la sociedad no esté tan pendiente de lo que pasa en el sector. Las empresas, en cambio, ganan todo exportando y en general la pesca no tiene mucho valor agre-gado, se vende todo como commodities”, manifiesta Guiñazú, que está hace 40 años en la actividad maríti-ma.

Como marplatense y formador de oficiales de buques de pesca, el docente indica que lo que ocurrió con los langostinos es como “si hubieran descubierto oro”. “Es la fiebre por el langostino; muchos alumnos no quieren bajar a tierra para terminar sus materias. Para los del sur es una muy buena noticia, pero es una sábana corta, acá en Mar del Plata todos los barcos se van para allá. Entonces destruimos la industria del procesamiento y no hay materia prima para los fileteros. Así terminamos generando crisis. Tiene que haber una política pesquera consecuente”, concluyó.

¿Por qué la Argentina necesita un submarino?

El analista político Rosendo Fraga estuvo en Terapia de Noticias; señaló qué pudo haber ocurrido con el ARA San Juan: “Puede ser un accidente o una consecuencia de errores”

Rosendo Fraga, analista político

El analista político Rosendo Fraga estuvo en el programa Terapia de Noticias emitidio en la señal LN+ y explicó por qué es necesario que la Argentina tenga un submarino. “Hoy en día es una parte fundamental la política de defensa. El mapa de la Argentina es 50% territorio, 25% de mar y el otro 25% es la Antártida”, opinó.

Fraga analizó en Terapia de Noticias el estado en el que se encuentra la búsqueda del submarino ARA San Juan , que lleva 12 días desaparecido con 44 tripulantes a bordo. “Esto puede ser un accidente o una consecuencia de errores, de responsabilidades, pero lo veremos más adelante. En este momento no hay que buscar culpables”, sentenció.

“El 90% del sistema de armas de las Fuerzas Armadas tiene entre 30 y 50 años. Este submarino tiene 35, es uno de los más modernos.(…) No sabemos si esto tiene que ver con lo que pasa con el ARA San Juan, [pero] sí que todo esto replantea el problema que existe”, sostuvo el analista.

Sin embargo, aclaró por qué el país necesita un submarino y analizó: “Las políticas de defensa en democracia requieren una explicación. El mapa de la Argentina completo es un 50% territorio, 25% de mar y otro 25% de la Antártida. Cada vez importa más el tema del mar en el mundo y hoy importa más por el subsuelo que por la pesca. En Malvinas se está extrayendo petróleo y gas (…) cada vez los Estados van avanzando más su soberanía por mar, por el fondo del mar”, ejemplificó.

Asimismo, comentó que “el Ártico ya se ha repartido, no solo por los minerales”, y aclaró que en China, por ejemplos, crearán islas artificiales para proyectar soberanía marítima. “Todo esto es lo que justifica por qué la Argentina tiene que tener un submarino”, dijo.

Por qué la Argentina necesita un submarino

Fraga también señaló que “la investigación sobre lo que pasó con el ARA San Juan ya empezó” y que “el elemento central va a ser la causa que lleva la jueza de Caleta Olivia a donde irá el sumario de la Armada y sus jefes”.

En línea con esto, la directora del Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM), Silvana Giudici, que también participó del programa, opinó que “la situación de desfinanciación de las fuerzas no puede seguir” y que las bases nacionales en los últimos años “estuvieron muy desprotegidas”. Para ella, es importante “marcar la presencia argentina en los mares” y, de esta manera, sostuvo: “Nos debemos un debate sobre el rol de las Fuerzas Armadas pero lo que no podemos hacer ahora es soltarle la mano a esos marinos que padecen y a los familiares que están esperando que ellos vuelvan”.

Además, destacó que el rol del Gobierno es el de “administrar” y coordinar un “plan estratégico”. “Hay una falta de planificación, no solo en las Fuerzas Armadas sino también en los temas de educación”, señaló y agregó que es necesario realizar “una transformación de fondo”: “Eso es lo que vino a hacer el Gobierno por eso el debate se debe dar en el Congreso”.

La necesidad de actuar ante la pesca indiscriminada en el Atlántico Sur

La presencia de flotas que se concentran en el área adyacente a la zona económica exclusiva de la Argentina para explotar las especies que allí se encuentran afecta la conservación de nuestros recursos e industria pesquera

Todos los años, entre 300 y hasta 400 barcos pesqueros de bandera china, taiwanesa, coreana y otros buques con pabellón de conveniencia, se concentran en el área adyacente a la zona económica exclusiva de la Argentina para explotar las especies que se encuentran allí, tanto se trate de especies transzonales o strad-dling stocks, como el calamar illex, así como otras de alto valor comercial que conforman el mismo ecosis-tema. De hecho, existe una abundante reglamentación nacional para la pesca dentro de la Zona Económica Exclusiva (200 millas), pero una milla más allá no existe nada, sólo libertinaje.

La presencia constante de estas flotas en la explotación de dichos recursos pesqueros se traduce en pesca indiscriminada, carente de regulación alguna; conducta que irremediablemente conduce a la sobrepesca y a la depredación de especies interdependientes que pertenecen y habitan nuestra plataforma continental y su adyacencia (con serio riesgo de extinción). A su vez estas flotas, en la mayoría de los casos, fuertemente subsidiadas y ajenas a cualquier legislación nacional o internacional sobre la conservación y sustentabilidad de los recursos, provoca graves perjuicios para la industria pesquera nacional, la que sí, obviamente, debe atenerse a la legislación local y a las normas internacionales vigentes.

Aun cuando la gravedad del problema se ha profundizado en la última década, la situación irresoluta de disputa de soberanía por las islas Malvinas ha sido y sigue siendo la razón invocada por el gobierno argentino para justificar la falta de acciones públicas destinadas a obtener medidas de cooperación internacional que permitan regular la pesca en la zona -deber y facultad que se halla prevista en la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, Unclos- y en la propia ley federal de pesca. Dicha complejidad geopolítica, supuestamente, impide a nuestra política exterior generar acciones oficiales de ordenamiento para las aguas internacionales sin comprometer la postura nacional respecto de la discusión con Gran Bretaña.

Por ello, los mecanismos previstos por el derecho internacional para alta mar, acuerdos de cooperación bi-laterales, multilaterales u organizaciones subregionales o regionales de pesca no serían asequibles desde la órbita oficial bajo estas circunstancias. No obstante, ello es relativo. Debe notarse que ni siquiera ha habido reclamos oficiales a los países del pabellón de estos buques ni denuncias ante los órganos internacionales competentes acerca de esta conducta depredatoria y abusiva.

Si bien nos hallamos frente a una difícil coyuntura de política externa en la zona, no existen dudas de que los recursos pesqueros y el sistema biológico del Atlántico Sur en su integridad no conocen de conflictos ni pueden esperar su solución, cualquiera que sea esta.

Mientras tanto los buques extranjeros se llevan nuestros recursos y depredan el área para abastecer sus mercados y sus exportaciones a terceros países, con total desprecio a las convenciones internacionales vi-gentes a sus obligaciones y a los derechos e intereses del país ribereño.

La situación actual llegó a niveles de tal magnitud que dio origen a que un grupo de empresarios, productores y profesionales de la actividad pesquera hayan decidido actuar desde el ámbito privado con iniciativas concretas destinadas a ordenar la explotación de los recursos en las aguas adyacentes a la jurisdicción na-cional, procurando llenar el vacío reglamentario y administrativo existente desde la gestión legítima de una ONG de productores, convencidos de que su intervención, con un rol activo a nivel internacional, puede lo-grar avances en la regulación y conservación del sistema ecológico regional y obtener una administración responsable y sostenible de la pesca en alta mar.

Con este objetivo, consistente con la evolución del derecho internacional y con la intervención activa y pro-tagónica de las ONG, de los actores privados y stake holders en las discusiones, debates y elaboración de herramientas y comisiones de regulación y administración, para las áreas que se encuentran más allá de las jurisdicciones nacionales, se ha constituido la Organización para la Protección de los Recursos del Atlántico Sudoccidental (Opras), como asociación civil sin fines de lucro.

Este es un paso necesario y oportuno para obtener la cooperación institucional de los organismos multila-terales, su reconocimiento y su intervención directa para detener la pesca ilegal y no declarada en todos los espacios marítimos que carecen de regulación para la explotación responsable y sostenible; principio y concepto este que el mundo, tanto político como académico como productivo persiguen con creciente im-pulso y decisión.

Corresponde señalar, por último, que en las Naciones Unidas se está llevando a cabo y continuará en 2018 una conferencia convocada por la Asamblea General referida a este tema y a la regulación de las áreas fuera de la jurisdicción nacional (ABNJ, por sus siglas en inglés) en búsqueda de un nuevo instrumento de derecho internacional vinculante que refuerce e innove sobre las normas de la convención internacional actual, que destaca: “El deber de todos los Estados bajo la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar es proteger y preservar el ambiente marino tanto dentro de su Zona Económica Exclusiva como en las áreas fuera de la jurisdicción nacional. Por lo tanto, al desarrollar un nuevo instrumento vinculante bajo la Convención, se puede sugerir fuertemente que el mandato general de conservación respaldaría otorgar a los Estados costeros una mayor influencia sobre la gestión de los recursos a los que se encuentran adyacentes”.

El autor es ex subsecretario de Pesca de la Nación

Salvar los mares: el desafío que enfrenta la industria pesquera

Las capturas ilegales,la sobre explotación y la contaminación del agua auguran el fin de un sector tal como hoy se lo conoce

La pesca se ahoga. Le falta oxígeno. Las capturas ilegales, la sobrepesca, las corrientes marinas impregnadas de plásticos, el cambio climático, el empleo de artes pesqueras expoliadoras, la acidificación de las aguas. En definitiva, el hombre está esquilmando el azul al planeta.

Dos terceras partes de la pesca mundial están sobreexplotadas y agotadas, entre el 20% y el 30% de las capturas son ilegales, no declaradas o no reglamentadas y un 10% de lo atrapado en los océanos es devuelto al mar. Millones de animales son sacrificados en vano. Ni siquiera llegarán a las mesas de los hogares.

En 2007 se capturaron en Estados Unidos 360 millones de kilos de vida marina, pero sólo se utilizó el 10 por ciento. La revista Scienceadvierte que con estas artes la pesca podría desaparecer del planeta en 2048. Sólo dos años más tarde, el mundo alcanzará el récord de 9600 millones de habitantes. El desafío de alimentar a esta ingente población choca contra una industria vulnerable y cansada.

“En las últimas dos décadas las capturas se han estabilizado en torno a los 90 millones de toneladas anuales. Es su límite natural”, reflexiona Gertjan van der Geer, gestor del fondo Pictet Nutrition. Los mares no dan más de sí. Por eso se buscan nuevos caladeros.

La acuicultura (producción en cautividad) se mueve en la incierta línea que separa el fervor y el rechazo. Unos ven en ella un alivio para una naturaleza exhausta; otros, una vía para esquilmarla aún más. Lo innegable es que ha crecido de lo abisal al infinito. De producir 800.000 kilos en 1951 a 73,8 millones de toneladas durante 2014. De valer casi nada a manejar más de 160.000 millones de euros

“Las granjas de peces son más eficientes que cualquier otro tipo de explotación de animales. Tenemos la tecnología y el conocimiento para criar pescados en cautividad con una huella medioambiental muy baja, tratando bien a las especies y sin usar innecesariamente químicos o antibióticos”, sostiene Amy Novogratz, cofundadora del fondo de inversión holandés Aqua-Spark, que invierte en acuicultura sostenible.

Las granjas están tomando la industria pesquera al asalto y es tal su empuje que podría dejar varada y en tierra a la flota tradicional. Por primera vez en 2021 la producción en cautividad superará a las capturas de pescado salvaje. El mundo tiene hambre y quiere alimentarse. Unos 3000 millones de personas obtienen el 20% de sus proteínas del pescado.

Una cuarta parte del salmón “salvaje” de Noruega capturado en Escocia ha escapado de granjas del país nórdico. Un invitado sorpresa en la cadena alimentaria. “Estamos muy preocupados por el efecto de la acui-cultura a gran escala en aguas abiertas”, admite Patty Lovera, subdirectora del grupo ambientalista Food & Water Watch. Es la realidad de una industria a la que le cuesta encontrar el equilibrio entre sostenibilidad y negocio. “La acuicultura de calidad puede ser una solución para la reconversión pesquera. Sin embargo, hay que hacer peces muy bien hechos y eso es tecnología”, observa Antonio Saiz, vicepresidente de la explotación Sonrionansa, en el estuario del río Nansa (Cantabria).

Pero ¿querrá la gente comer animales crecidos en aguas tecnológicas? Quizá la naturaleza responda a esa pregunta cuando se lancen las redes y regresen vacías. Cerca del 32% de los recursos pesqueros están so-breexplotados, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Hace no tanto, en los setenta, ese porcentaje era del 10%. Y la FAO avisa. El paisaje es “alarmante” en el Mediterráneo y el mar Negro. Las capturas en esas aguas han caído un tercio desde 2007. Muchas cosas están cambiando. El mar lo sabe, los pescadores lo intuyen.

“Vivimos un momento extraño”, reflexiona Basilio Otero, presidente de la Federación Nacional de Cofradías. “El atún se está viendo en latitudes que nunca se habían visto. Antes, como muy cerca, nadaba a 25 millas, ahora los vemos saltar a 2”. ¿Por qué? “Eso me gustaría a mí saber, tal vez sea el cambio climático; el caso es que el pez anda muy estresado.”

Los animales tienen infinitas razones para sentirse agitados. Sólo un tercio de los barcos pesqueros están faenando en niveles que permiten la repoblación. En el mundo se extraen al año ilegalmente entre 11 y 26 millones de toneladas de pescado.

La mayor amenaza

La flota de pesca de altura china cuenta con 2600 buques. Es la mayor del mundo. Sólo entre 2014 y 2016 entraron en servicio unas 400 naves. La principal potencia pesquera del planeta (produce 14,8 millones de toneladas al año) tiene hambre. Pero también es más rica y quiere comer mejor. Por eso se ha embarcado en busca de más capturas y lejanas.

“La incapacidad de China para reducir de forma considerable su sobrecapacidad y su sobrepesca supone un gran retroceso en el esfuerzo por asegurar una pesca sostenible en el mundo”, se queja Rashid Sumaila, di-rector del centro canadiense Fisheries Economics Research Unit, perteneciente a la Universidad de British Columbia. En este atropellado paisaje solo aparecen pequeñas esperanzas. El gigante asiático ha firmado una moratoria en sus aguas costeras. “Lo que habrá que vigilar es hasta qué punto se cumple”, advierte el especialista.