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Un cambio para que nada cambie

Roberto Garrone

Tomás Gerpe renunció a la subsecretaría de Pesca luego de la salida de Ricardo Buryaile de Agroindustria. Lo reemplazará Juan Manuel Bosch, quien venía siendo el Director Nacional de Coordinación y avaló medidas contrarias a la Ley Federal de Pesca.

Al cierre de esta columna todavía no estaba oficializado el dueño el sillón caliente que dejó Tomás Gerpe en la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura. El vendedor de pescado se fue con más sellos en el pasaporte que éxitos en los casi dos años de gestión. Argentina no tiene política pesquera sino una colección de improvisaciones que maquilla de exitosa la bonanza del langostino.

La salida de Ricardo Buryaile del Ministerio de Agroindutria alimentó por un tiempo el sueño de Ricardo Negri por avanzar de casillero y pasar de Secretario a Ministro. Pero los antecedentes de Luis Miguel Etche-vhere, evasión impositiva y trabajo esclavo en sus campos entrerrianos no fueron impedimento para que este martes jure como flamante ministro.

Sin el respaldo de su cuñado, que tuvo que aceptar como premio consuelo ser director de Senasa, Gerpe no tuvo más respaldo para seguir acumulando millas para visitar ferias internacionales de pescados y mariscos donde recordar su viejo oficio.

Los peces gordos de la pesca marplatense intentaron hacer tallar a su delfín. En realidad el de José Moscuzza, que después de haber colocado a Oscar Fortunato como representante del Poder Ejecutivo en el Consejo Federal Pesquero, creía en la chance que Lisandro Belarmini llegara a la Subsecretaría.

Sobrino de Moscuzza y abogado de la empresa, ha tenido vaivenes en la relación con su tío. Estaba alejado de las decisiones de la pesquera cuando Horacio Tettamanti lo llevó como representante suplente de la provincia de Buenos Aires en el CFP. Ese rol lo volvió a convertir en el sobrino favorito y hasta fue Vicepre-sidente Segundo de Aldosivi.

Fue el fútbol el que a Moscuzza le abrió la puerta del despacho presidencial a partir de la relación que había forjado con Daniel Angelicci. Envalentonado por el pleno de Fortunato, “Pototo” jugó sus fichas por Bellar-mini pero la ruleta de Cambiemos cantó otro número.

El candidato puesto para reemplazar a Gerpe es Juan Manuel Bosch. Director Nacional de Coordinación Pesquera, estuvo involucrado en todos los desaciertos de la gestión. Fuentes confiables aseguran que solo basta que se publique el Decreto con su designación.

Bosch tiene antecedentes que no invitan al optimismo. Desde permitir la reformulación de permisos de pesca para que barcos fresqueros se conviertan en congeladores con el solo objetivo de aumentar el esfuerzo pesquero sobre el langostino, a justificar la inactividad de barcos que superan largamente los 180 días previstos por la Ley Federal de Pesca, como el Repunte, con el Simape en rol de fiscal de los trabajos a bordo.

En una de las últimas actas, la 32, del Consejo Federal Pesquero se aprobó la transferencia del permiso del San Antonino, el barco que naufragó el 1 de septiembre de 2016 a 10 millas de la costa marplatense y donde murieron Carlos Campos, Sergio Juárez y Gonzalo Godoy. Alejandro Ricardenez, Pablo Pardo y el patrón, Claudio Zerboni, se encuentran desaparecidos.

El barco pertenece a José Di Iorio y Alfredo Solimeno quienes no pueden salir del país por decisión del juez federal Santiago Inchausti, que busca determinar las causas del naufragio, donde la balza nunca se abrió. Una pericia de la Armada que integra la investigación que lleva adelante el fiscal Nicolas Czizik, advirtió falencias en el dispositivo.

Los armadores se encuentran inhibidos según reconocieron familiares de Pardo, quienes se presentaron como querellantes en la causa, lo cual haría imposible que los armadores del San Antonino puedan ceder los derechos a Urbipez, una empresa del grupo Augusta Megara, para que el fresquero Salvador R pueda participar de la bonanza del langostino con 482 toneladas.

Con la firma de Bosch y la única negativa del representante de la provincia de Chubut, el Consejo sostuvo que el pedido no puede prosperar en los términos planteados, pero como la cesión comprende una reducción del esfuerzo pesquero ya que el San Antonino tenía 536 toneladas en el promedio de sus mejores tres años de captura, se ajusta a la política de reducción y lo autorizaron.

Esfuerzo pesquero al que se alinean para justificar lo injustificable porque desde que Bosch llego a la Direc-ción Nacional el que se aplica sobre el langostino patagónico no ha parado de crecer. Más de una docena de barcos se sumaron a la pesquería sin que todavía asome un plan de manejo que haga sustentable el único pilar que sostiene a toda la industria.

Este cronista quiso saber si desde el Consejo Federal habían consultado a la Justicia por la causa del San Antonino antes de permitir que sus dueños cedan el permiso, el activo más importante que quedaba. Cómo fue que estando inhibidos pudieron ceder el permiso. El Fiscal ni siquiera pareció estar al tanto de los hechos. Cuando este cronista le pidió un mail para enviarle la noticia, cortó el teléfono.

Ojalá que Zcicik actúe con el mismo ímpetu para que se sepan las causas del naufragio, la responsabilidad de los armadores y la de Prefectura en la incompatibilidad de los 6 tripulantes a bordo con los 5 que tenía en el rol de embarque en sus registros oficiales.

Ángel Pardo, hermano del engrasador del San Antonino, avisó que presentarán una medida de no innovar y en caso de ser necesario, pedirán la revocación de las actuaciones que nunca deberían haber prosperado.

El objetivo con el que llegó Gerpe a la gestión, ese de transparentar la administración pesquera, como el que sea público el coeficiente de conversión con que pescan merluza los buques factoría, siguen pendientes y no se saldarán con Bosh en el cargo.

Trabajo que se evapora entre amigos y misterios

Roberto Garrone

La falta de competitividad en la pesca de merluza provoca que la flota tenga otros intereses y se achique el procesamiento en tierra. Merlini traerá un chatarrero de Quilmes para remover cascos inactivos. ¿Viene el crucero? ¿Cuál?.

La aparición de abundante merluza al norte del paralelo 41ºS, que reduce notoriamente los costos de com-bustible habituales que le demanda a la flota fresquera ir a buscarla mucho más al sur, permite maquillar con tonos pálidos el cierre de año en las plantas procesadoras de tierra.

Tenues, pero colores al fin, para miles de trabajadores cuya regla dominante este año no se apartó de los 3 días ocupados en la quincena y que abrazó con entusiasmo un subsidio de 3 mil pesos que en otro contexto, se ganaba en un par de días de trabajo.

Ya hemos descripto los factores que influyen en la apatía de los armadores fresqueros en pescar merluza. Ni siquiera la duplicación de los reintegros por exportación de filet de hubbsi movió el amperímetro y despabiló a la flota del muelle.

Entre enero y agosto las exportaciones de merluza sumaron 62500 toneladas. En la comparación interanual con el 2016, representa una merma de 8,4% en volumen y una reducción en divisas del 3,3%. El precio promedio subió 5,6% con un precio de 2462 dólares la tonelada. Producirla orilla los 3 mil.

De ahí que el armador que pudo se fue al langostino por el que recibió, más o menos, 30 pesos el kilo a lo largo de la temporada en aguas nacionales. Esta última semana, con la bodega de los barcos completa de merluza, el kilo casi perfora los $12. COTO compra a estos valores y el filet en góndola no baja de los $120. Algún día se debería repasar la cadena de valor en la industria: no tiene muchos eslabones…

“Es imposible vender a ese precio pero no tenés otra alternativa. Mejora un poco si justo entras con poca oferta y sube a $16”, confiaba un armador que vende en muelle, al cierre de esta columna. La pesca en modo azar…

Unos $12 se paga la caballa que capturan las lanchas amarillas a hora y media de Mar del Plata. Entre domingo y lunes la veintena de embarcaciones que todavía flotan en la banquina chica descargaron 10 mil cajones, unas 35 toneladas.

A diferencia de la merluza, la caballa tiene demanda. Las cinco conserveras que se mantienen en pie. Nadie sabe hasta cuándo porque enfrentan el aluvión de latas importadas que llegan de Ecuador y Tailandia a menos de 0,35 dólares la lata. La nacional en de cualquier supermercado supera los 2,5 dólares.

El mercado de la merluza se ha reducido drásticamente en los últimos tiempos. Ni siquiera la procesan aquellos armadores que además de barcos tienen plantas de corte y obreros registrados. Por eso sorprende que el Soip tenga anotados 5400 obreros en la informalidad del sector cooperativo.

Alberto Valastro llegó a tener 11 buques fresqueros nucleados en “Pesquera Ceres”, “Pesquera Géminis” y “Giorno”, que surtían de merluza a su propio frigorífico y a nueve plantas satélites. En la década pasada se adhirió al Anexo Pyme y creó seis empresas para agrupar a peones, envasadoras, camaristas y fileteros.

Hoy Valastro se desprende de los últimos tres barcos fresqueros que le quedaban. “Se retira del fresco”, cuentan sus allegados. Se concentrará en los tres congeladores y en el potero, mientras espera que llegue el barco factoría nuevo de España que operará para Newsan.

Hace apenas siete años en las pymes del grupo –“Maremil”, “Mar de Luca” e “Industrial Marítima Pesquera” cortaban pescado 120 fileteros. Ninguna de las 3 tiene actividad en la actualidad. Todos han desfilado por la salida a través del acuerdo extrajudicial.

Fileteros solo quedan 43 repartidos en “Pesquera Argentina”, “Mar Atlántico” y “Frigopesca”, las que quedan activas. En el camino se han ido jubilando obreros bajo el Convenio del 75 y apenas quedan 36. Es un lento goteo que no tiene reemplazo. El futuro de 150 obreros es tan negro como las cuentas municipales.

En un tono parecido asoma el proyecto de remoción de una docena de barcos hundidos en la sección 4ta y 5ta que anunció semanas atrás el Consorcio Portuario. En un nuevo capítulo de “Merlini y sus amigos”, como llegaron los españoles de Canlemar para dragar la boca del puerto, ahora es el turno de Lusejo SA.

La chatarrería de Quilmes es apadrinada por el Presidente del Consorcio para que se encargue de desguazar los cascos que entorpecen la operatoria en el área vital del puerto pero surgen varios interrogantes.

Como los dragadores, acá también ya se descuentan demoras. En el Consorcio advirtieron que el operativo arrancaba el mes que viene. Pero el varadero de la armada, donde piensan cortar los barcos, está ocupado hasta marzo del año que viene.

La idea de la administración portuaria es recuperar 100 metros lineales de muelle. Vitales para mejorar la operatoria de una flota que en el espejo interior del puerto aplica el “sálvese quien pueda”.

La tensión por la falta de espacio se mantiene y las peleas entre armadores se repiten. Esta vez fueron los hijos de Taranto cuando quisieron meter el barco en “puerto piojo”, el muelle 10 reservado para la flota costera.

En Mar del Plata hay empresas que tienen experiencia en reducir barcos y a un costo inferior al de Lusejo. La Pasteca es un ejemplo. La firma ha presentado análisis de costos por el operativo de limpieza que piensa aplicar Merlini. La autoridad portuaria nunca más les atendió el teléfono.

El Presidente del Consorcio se encargó de ponderar que el operativo no tendrá costo alguno para el erario público. Pero el negocio de la chatarra atraviesa un mal momento. Extraer una tonelada de fierros retorcidos tiene un costo de 4 mil pesos que las acerías compran en menos de la mitad. La diferencia debe salir de algún lado.

Los chatarreros amigos de Merlini ya fueron a charlar con los dueños de los barcos a extraer. No alcanza con que se los regalen a cambio de quedarse con los pedacitos.

Entre todos los cascos que hay que sacar sus dueños deberían poner unos 25 millones de pesos. Caputo, Moscuzza, Barillari, alguno de los propietarios de la chatarra, no invitan al reino del optimismo en el que parece habitar Merlini.

En los últimos días se anunció la transferencia del frente de amarre interior de la Escollera Norte al dominio del Consorcio. Son 540 metros que pertenecían a la Base Naval ahora se suman para la operatoria pesquera, aunque en realidad no están libres sino ocupados por los barcos del Inidep y los poteros que esperan que arranque la zafra de calamar.

En esa misma Base Naval el 21 de diciembre amarrará el crucero de Alteza Cruises. El que reemplazará al Med Queen que iba a venir pero no viene porque su dueño no sabía nada del proyecto argento de unir Buenos Aires, Montevideo, Punta del Este y Mar del Plata en una nave de lujo. Todo muy serio.

Ya hay tarifas, itinerarios, promociones y eventos programados. ¿Cuál es ese crucero más grande y seguro con el que Alteza reemplazará al frustrado Med Queen? A falta de 35 días todavía no se sabe.

Pero no debemos por qué preocuparnos, decretaron que Mar del Plata este verano te hace feliz. Qué puede salir mal.

Baldino: la fractura de un pulpo que sacude al puerto

Roberto Garrone

Pedro, Pascual y Andrés manejaban la principal flota fresquera del país. Pujas familiares generaron la división de los bienes y el ingreso de hijos y sobrinos, la nueva generación y el langostino como especie objetivo.

Pedro Baldino dice que se llevó la porción más chica de la torta. Busca comprar los fresqueros de Valastro. (Foto: gentileza Revista Puerto)

Maronti es una bahía paradisíaca, de aguas cristalinas, al sur de la isla de Ischia, Italia. De ahí llegaron los Baldino, un apellido que no forma parte del podio de los peces gordos de la pesca marplatense como Moscuzza, Solimeno y Valastro, pero con algunas singularidades que lo dejan cerca.

Maronti también es una de las empresas símbolo del Grupo empresario, que en este último año atravesó un proceso de separación societaria entre los tres hermanos, Pedro, Pascual y Andrés, la segunda generación que transformó el saladero familiar de mediados de siglo pasado en un conglomerado de barcos fresqueros que en los últimos 20 años no dejó de crecer.

Acusados por la Afip en la década pasada de ser uno de los mayores evasores de la ciudad, el grupo compró barcos de Barillari y se extendió hacia la Patagonia donde compró dos barcos de Harengus y en Madryn se quedó por un tiempo con la multinacional Alpesca.

Muchos vieron en esa maniobra un símbolo del triunfo del modelo marplatense, atado a la subdeclaración de merluza y la precariedad laboral, sobre un esquema pesquero sustentable y atado a las reglas.

Los sabuesos de la Afip habían descubierto facturas apócrifas a partir de las cuales las empresas del Grupo creaban gastos para evadir obligaciones impositivas. La causa terminó hace siete años con los contribuyentes allanándose a un plan de pagos del que no se conocieron detalles.

La Justicia ni la Afip fueron obstáculo para que el patrimonio de las empresas creciera y el grupo se fuera diversificando hacia otras especies y tipos de captura: buques poteros para el calamar y también congeladores para merluza y especies australes.

Mientras la familia estuvo unida, entre todos detentaron la mayor cuota de merluza hubbsi de la flota nacional. Pero los hermanos Baldino no generan puestos de trabajo en tierra para el procesamiento de la materia prima que aportan sus barcos.

Así lo reconoció Cristina Ledesma, secretaria General del Soip, hace un tiempo en un reportaje a Revista Puerto, en el que trazaba un panorama más que preocupante sobre la realidad de los trabajadores.

Parte de la disminución de merluza que llegó a los muelles este año lo explicaban por la situación particular que atravesaban los hermanos Baldino, con internas familiares y pujas de la nueva generación por hacerse un lugar con más protagonismo en la estructura del grupo.

“La familia crece”, reconoció Pedro ante la consulta de este cronista hace un tiempo, sobre la fractura del grupo, a la que calificó como “pésima para mí”. La estructura productiva de los Baldino quedó dividida en 3 partes. Los hermanos Pedro y Pascual por un lado, Andrés y su hijo Antonio (Toro chico) por otro, y los hijos de Pascual, Antonio (Toro grande) y Jorge, conforman la tercera pata.

“No es cierto que no tenga trabajadores registrados; tenemos casi 800 tripulantes; siempre fui un dador de materia prima. Solo exporto con los congeladores, pero estoy en retirada”, aseguró Pedro al rechazar las versiones que indicaban que había comprado la explanta de Panatti, en Posadas y Ortíz de Zárate.

En los últimos días corrió con fuerza el rumor que Pedro se quedaba con los tres barcos fresqueros de Giorno (Valastro): “Mellino I”, “Margot” y “Mellino VI” que en parte los pagaba con la cuota de merluza del congelador Harengus.

La idea sería reconvertirlos para pedir porción de “especies no cuotificadas”, como también lo llaman al langostino en el Concejo Federal Pesquero. “Estamos negociando no está arreglado, faltan detalles”, me dijo el empresario la semana pasada.

“Esta todo cerrado, hay problemas porque no quiere incorporar a un grupo de marineros, pero te aviso cuando firmen”, le dijo otra fuente del sector a este cronista.

Si Baldino no procesa su pescado saber quién lo hace es entrar en un laberinto que se ramifica en varios caminos. Muchos son armadores que a su vez procesan pescado y los auxilia cuando no tienen materia prima propia.

En el Soip identifican a Chulimar, de “El Chuli”, como el principal comprador de la merluza que traen los barcos de Baldino. Este emprendimiento no solo procesa con personal no registrado sino que entrega materia prima a otros circuitos informales. Lo mismo que hacía Roberto Funes antes de esfumarse cuando se cortó el chorro de merluza que no aparecía en los partes de pesca.

Empresas asociadas a Cafrexport también compran pescado de Baldino, con personal cooperativizado que en su mayoría recibe un garantizado. “Cuando se satura vende a plaza”, dijo un asociado a la Cámara.

Loba Pesquera es una de las empresas que más compraba en ese mercado. En pasado porque una deuda de entre 8 y 10 millones de pesos frenó la llegada de materia prima a las fasoneras de Loba.

Para achicar parte de esa deuda, Maronti, la razón social que manejan Andrés y “Toro”, se quedaron con un depósito de 3500 m2 de Loba, donde piensan montar una cámara frigorífica para almacenar pescado entero.

Barcos para pescarla no le faltan. Maronti es la empresa armadora de los fresqueros “Mar Esmeralda”, “Kanxope” y “Altalena”, los barcos que eran de Barillari. Además tienen los poteros Abrumasa 29 y Mishima Maru 8.

Pascual y sus dos hijos, Jorge y Antonio manejan los dos congeladores: Coalsa y Beagle, bajo la razón social “Nietos de Antonio Baldino”. También tienen bajo su ala el “San Pascual”, “Pedrito”, “San Jorge Mártir”, “Virgen María Inmaculada”, “Sant Antonio” y el potero “Arbumasa 27”, bajo las empresas “Pesanflor”, “Bal Fish” y “Baldimar”. En tierra se quedaron con el exFrigorífico Mellino y la fábrica de Antonio Baldino en calle Triunvirato al 700.

Con la empresa “Antonio Baldino e Hijos”, Pedro se quedó con el “Marcala I”, “Harengus”, el “Cabo San Juan” y “Cabo San Lucas” y el potero “Madre Inmaculada”.

Baldino refiere que la flota se movió despacio este año porque se cayeron las ventas. “Si entrás con 3 o 4 barcos no tenés a quien venderle y el precio se cae todavía más”, señaló al tiempo que reconoció que debió vender algunos barcos porque el costo de extracción “se hace a pérdida”.

En la lista de buques vendidos figuran el “San Andrés”, que fue cedido a Leandro Chicolella a través de un leasing. El “Santa Rita” lo adquirió “Gaad Group”. El “Ponte Coruxo” pasó a manos de Jorge Calvo y Hugo Mazari, que manejan el ex (?) frigorífico de Barillari en José Hernández 69.

El grupo Baldino parece desmembrarse en varios brazos pero no pierde su esencia de empresa diversificada, que se concentra en la captura y se desentiende del procesamiento, aunque como dador solidario de pescado ha tenido que contribuir a varios “arreglos” por despidos.

Habrá que ver si ahora, a tono con la realidad de la industria pesquera, donde la merluza ha dejado de ser el objeto más preciado, los dejan hacer foco en el langostino, la tabla de salvación de la pesca nacional. Al menos por ahora.

Se oficializaron las listas que competirán en el Somu

La Junta Electoral Central del Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (Somu) oficializó las listas de candi-datos que participarán de las elecciones que se llevarán a cabo en el gremio marítimo del 18 al 22 de di-ciembre, bajo el sistema de Boleta Única Electrónica.

De las tres las agrupaciones presentadas originalmente para competir por el Secretariado Nacional han quedado en carrera dos de ellas. Por un lado, la Lista 20 Celeste, encabezada por Rubén Manno y la lista la Lista 18 verde, encabezada por Raúl Durdos.

La Lista 20 Celeste presentó además de los candidatos para el Secretariado Nacional- Subsecretarios- Revi-sores de cuentas titulares y suplente; y para las cuatro secciones de Capital Federal (Cámara-Cocina- Cubierta y Máquina), listas para las siguientes seccionales: Barranqueras, Posadas, Campana, Santa Fe, Colón, Rosario, San Fernando, Mar del Plata, Necochea y Puerto Madryn.

En tanto, la Lista 18 Verde además de postular candidatos para el Secretariado Nacional- Subsecretarios- Revisores de cuentas titulares y suplentes, presentó candidatos para las siguientes seccionales: Corrientes, Campana y Rosario y las cuatro secciones de Capital Federal.

Las demás listas oficializaron en algunas seccionales: La Lista 9 Marrón postula candidatos en las seccionales Corrientes y Rosario; la Lista 10 Azul postula candidatos en la seccional Colón; la Lista 19 Rojo postula candidatos en la seccional Bahía Blanca; la Lista 26 Naranja postula candidatos en la seccional San Fernando; La lista 22 Amarilla postula candidatos en la seccional Puerto Madryn; la Lista 45 Lila postula candidatos en seccional Corrientes; la Lista33 Blanca postula candidatos en las seccionales Corrientes y Campana. En las actas de oficialización de listas se aclara que la Lista 17 Bordo no ha logrado oficializar la propuesta de candidatos.

Desde la intervención judicial indicaron que están muy conformes con lo que va surgiendo del proceso elec-toral ya que fueron muchos años de falta de ejercicio democrático.

Durante las elecciones que se llevarán a cabo entre el 18 y el 22 los afiliados al Somu podrán definir los candidatos que cubrirán los cargos del Consejo directivo, secretariado general nacional, comisión revisora de cuentas, comisiones ejecutivas de las secciones y seccionales y delegados al congreso general.

De cruceros, barcos inactivos y piedras que vuelven a chocarse

Roberto Garrone

Se anuncian cruceros que son una incógnita. Sin financiamiento para nuevas obras de infraestructura en puerto Mar del Plata hay que recuperar espacio operativo y retirar barcos inactivos como hace una década.

Selfie portuaria de Dietrich junto al “director” Merlini. El puerto necesita más apoyo financiero que dialéctico

La visita del ministro Guillermo Dietrich al Consorcio Portuario, y sobre todo sus declaraciones públicas al único medio invitado a hacerle preguntas, terminó de disipar las últimas esperanzas que los armadores te-nían depositadas en el Ministro de Transporte y el interés gubernamental por el puerto marplatense.

Rodeado de planos con obras proyectadas, siempre sirven para la foto, Dietrich no brindó ninguna certeza sobre la suerte del financiamiento para construir los espigones 8 y 9, que perpendiculares a la Escollera Sur, permitirían incorporar nueva infraestructura portuaria para que la flota rompa el hacinamiento al que esta sometido dentro del espejo interior.

Tampoco el Ministro brindó precisiones sobre la suerte del proyecto para extender el espigón 3 de modo de sumar nuevos metros de muelle operativos. Ninguna de las iniciativas es nueva. Hace casi una década que están dando vueltas sin que puedan cristalizarse.

Dietrich pronunció una palabra que se repele entre los muelles: Cruceros. Flanqueado por el Presidente del Consorcio, al que llamó “director”, el Ministro anunció convencido que el 23 de diciembre llegaría la primera nave de lujo a Mar del Plata, en el marco de las políticas de fomento del gobierno nacional a la temporada estival.

El propio Martín Merlini, este lunes, en declaraciones a Mitre Mar del Plata, aseguró que el crucero amarraría en la Base Naval y que para el 2018 tendrían lista la habilitación del sector que quedó en poder del Consorcio en el edificio de la Terminal de Cruceros, para poder recibir a los visitantes.

Alteza Cruises es la empresa nacional que anunció el inicio de operaciones en el litoral marítimo, Punta del Este y sur de Brasil. Dijeron que operarían con el crucero Med Queen y que el viaje inaugural sería Buenos Aires – Mar del Plata.

Pero el dueño del crucero avisó que no tenían firmado ningún contrato con Alteza para operar en esta región de Latinoamérica y que el buque se quedará en Beirut hasta junio del 2018.

Desde Alteza ayer salieron a decir que la semana que viene anunciarán el nombre del barco. Que será más grande que los 121 metros del Med Queen. En la industria de cruceros todo se planifica con mucha antelación. Es difícil encontrar una nave de lujo ociosa, amarrada en un yatch club.

El anuncio de Dietrich y Merlini entró en un mar de dudas. Los cruceristas que ya habían sacado el pasaje –el más económico rozaba los 600 dólares- pelean por su devolución. Mar del Plata suma otra mancha a su larga colección de fracasos en la materia.

Al Ministro no le tembló la voz para sostener que este es el puerto en el que el presidente Macri está más “personalmente” involucrado. Pero esa cercanía no se traduce en obras. El dragado del año pasado se financió con fondos propios del Consorcio.

Otros puertos sí reciben fondos nacionales. En Comodoro Rivadavia el propio Dietrich el mes pasado inau-guró las obras de ampliación del muelle pesquero y de ultramar, que permitió duplicar su capacidad opera-tiva. En Mar del Plata solo queda recuperar lo ya existente.

En ese marco se encuadra el anuncio de esta semana del Consorcio Portuario para remover 14 barcos inac-tivos de la sección cuarta y quinta del espigón 2. La idea es recuperar 100 metros de frente de amarre hoy ocupados por barcos abandonados sin posibilidades de volver a pescar.

Con barcos amarrados en séptima andana, los 270 metros de muelle de la Terminal de Cruceros ocupados por los barcos poteros que aguardan por el inicio de la zafra de calamar, ahora que volvieron todos los barcos que se fueron al langostino la falta de espacio ahoga.

Encontrar un hueco de muelle libre es toda una odisea para los armadores. Falta lugar y crece el mal humor. Al punto de generar disputas que terminan en agresiones bestiales como la que sufrió el mes pasado Antonio Baldino por parte del hijo de Francisco Romano.

Este cementerio de barcos lo integran los pesqueros “María Luisa I”, “San Pablo”, “Wiron IV” y “Mellino II” de un viejo conocido: Luis Caputo, el mismo armador del Repunte.

El “Ribazón Dorine” y el “Mar Azul”, son de José Moscuzza en tanto el “Mister Big” es de la canadiense Wan-chese, que opera sobre la vieyra. Integran la lista los poteros “Chiarpesca”, el 58, 57, 902 y 903. A estos úl-timos dos ya los están desguazando en la Base Naval.

En el Consorcio son optimistas y sostienen que los barcos inactivos “serán removidos a costo de sus due-ños”, quienes ya gestionan ante Prefectura Naval Argentina la documentación que habilita la disposición final de los cascos. También, sin desembolso alguno del Consorcio ni el Estado, serán desguazados otros tres cascos cuyos titulares se desconocen.

En el operativo también será desguazada la draga Mendoza 259 C. “Todo sin costo para el Consorcio ni el Estado”, aclaran en la administración portuaria, aunque asoma un contrasentido. La draga es del propio Estado.

Lo que queda de la “Mendoza” está en la Base Naval. Su última intervención fue en el primer semestre del 2015. Llegó al puerto en abril del 2009 como una salvadora. En los años que estuvo operativa despilfarrando recursos públicos, en vez de ganar los canales de acceso perdieron calado. La Justicia federal investiga su derrotero por estas playas. Salvo los empleados de dragado y balizamiento, nadie la extrañará.

Si bien Merlini refiere a “desguace y remoción”, por ahora los técnicos de Prefectura iniciaron los primeros controles para determinar el estado de cascos. “En un mes arrancan”, confió una fuente próxima a la autoridad portuaria. Si los armadores pagan el operativo, no será por adelantado.

Por ahora no se sabe el presupuesto del operativo, de qué cuenta saldrán los fondos y no hay indicios del llamado a licitación para el desguace que convertirá esos cascos en chatarra naval.

Promasi, una empresa controlada por Acerías Bragado, con una tijera neumática japonesa, fue la encargada de reducir los barcos que se retiraron hace una década. Sí, en el puerto de Mar del Plata es frecuente chocar dos veces con la misma piedra.

Personal especializado de Prefectura Naval Argentina recorrió los pesqueros “Young In N°33”, “Neptuno” y “Depemás 81”, inactivos y con distintos grados de deterioro, aunque podrán ser reflotados sellando rumbos y sacando el agua dentro del casco.

Como ninguno de estos buques tiene propietario identificado e incluso hay casos de interdicción aduanera, desde el Consorcio y la delegación local de Aduana ya se iniciaron las acciones necesarias para cumplimentar con el trámite de abandono de estas unidades en favor del Estado.

Hay pocas esperanzas para los amantes del buceo submarino, que alguno de estos cascos pueda ser trasla-dado y sumergido en el parque subacúatico Cristo Rey, en la restinga de Punta Mogotes. El costo del operativo corre por cuenta del armador.

Las mismas esperanzas perdidas de contar con un puerto operativo las 24 horas. A pesar de haber sido dragado en el área de maniobras, instaladas y alineadas las balizas y mejorada la iluminación, los prácticos aducen que de noche los márgenes de seguridad para hacer la maniobra se acotan.

Quedó claro en la última escala del buque de portacontenedores. El barco de MSC podría haber salido a la medianoche del lunes pero recién salió a la mañana siguiente, confirmando que de operativas el puerto apenas tiene 14.

Duro informe sobre los controles a la pesca

Lo hizo la Auditoría General de la Nación. Se realizaron inspecciones oculares de la infraestructura de control de los puertos de Rawson, Mar del Plata, Puerto Madryn y Puerto Deseado.

La Auditoría General de la Nación (AGN) detectó numerosas irregularidades en el control de la pesca en el litoral marítimo argentino, durante un estudio que abarcó el período comprendido entre junio de 2015 y mayo de 2016.

La tarea abarcó la verificación de las aplicaciones informáticas para el control de captura máxima permisible por especie, derechos de extracción, otorgamientos de permisos de pesca y zonas vedadas en aguas ma-rítimas de jurisdicción nacional. El ámbito de aplicación de la auditoría pertenece a la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura, dependiente del Ministerio de Agroindustria de la Nación.

Entre las funciones de la Subsecretaría se encuentra la de “establecer e implementar los sistemas de control necesarios y suficientes, de modo de determinar fehacientemente las capturas en el mar territorial y la Zona Económica Exclusiva y desembarcadas en puertos argentinos habilitados y el cumplimiento y veracidad de las declaraciones juradas de captura”.

La auditoría tuvo en cuenta estándares internacionales establecidos como marco de referencia para buenas prácticas de tecnología de la información, las cuales describen los procedimientos que una organización debe implementar para obtener resultados óptimos en la gestión de la información.

Durante el desarrollo de la auditoría se realizaron inspecciones oculares de la infraestructura de control de los puertos de Rawson, Mar del Plata, Puerto Madryn y Puerto Deseado; como así también se verificaron los procedimientos vinculados a la carga de datos en las aplicaciones utilizadas en los distritos pesqueros para el control de la actividad.

La auditoría señala que “la Subsecretaría de Pesca no cuenta con un sistema de monitoreo automatizado que permita el seguimiento y generación de alarmas ante el posicionamiento de un buque en zona de veda a una velocidad que presuma que está realizando tareas de pesca”.

Agrega que “la infraestructura que da apoyo a las distintas operatorias de control de las artes de pesca y de descarga de buques en los muelles es inadecuada para desarrollar las actividades de fiscalización y registrar datos en el sistema, poniendo en riesgo la confiabilidad de la información”.

Como ejemplo indica que “los tableros de abastecimiento eléctrico son insuficientes, lo que habilita a los operarios a apelar a alternativas rudimentarias de suministro, tal como conectar una balanza de control de peso para la descarga de un buque a la batería de un vehículo particular”.

Agrega el informe de la AGN “se pudo verificar que las balanzas utilizadas no pertenecen a la Subsecretaría de Pesca y Acuicultura ni están homologadas por autoridad competente”, debido a que “son propiedad de los armadores o de las empresas que adquieren el producto”.

Por otra parte, indica que “las actas de desembarco de los buques no controlados se confeccionan con los datos que se extraen de las actas de pesca presentadas por los armadores o los capitanes de los mismos, que tienen carácter de declaración jurada, sin ninguna otra verificación posterior”.

Expresa el estudio que la cantidad de inspectores que dispone la Subsecretaría de Pesca “es inferior a la necesaria para cubrir la demanda operativa existente”, y añade que este inconveniente se agudiza en el puerto de Rawson, donde sólo tres inspectores se ocupan de controlar el peso de captura de un buque pesquero a la vez, mientras otros seis barcos siguen descargando.

La AGN recomendó a las autoridades nacionales a “desarrollar e implementar un sistema que recolecte au-tomáticamente los datos de posición, velocidad y dirección de los buques, filtre los resultados de acuerdo a los criterios fijos (zona de veda, tipos de arte de pesca, etc.) y genere alarmas cuando se cumplen condiciones que se contrapongan con la reglamentación”.

La auditoría corroboró que la actividad de captura de datos “resulta inadecuada debido a la escasez de re-cursos humanos y materiales aplicados a ella y a la generalizada presencia de procesos e interfaces manuales”. También alertó sobre “la manifiesta debilidad del sistema, que condiciona su efectividad para contribuir con el objetivo de velar por el desarrollo sustentable de la actividad”.

Según la Subsecretaría, en 2015, sobre la actividad pesquera marítima el peso total extraído superó las 760.000 toneladas, de las cuales el 60 % fue destinado a exportaciones por un valor aproximado de 1.500 millones de dólares, superando a las de carne vacuna para el mismo período.

Fin de fiesta

Roberto Garrone

El Consejo Federal Pesquero dispuso el cierre de la temporada de langostino en aguas nacionales. Cifras récords de desembarques pese al significativo aumento del esfuerzo pesquero. Se esperan medidas de manejo para un recurso que no es infinito.

Más de 200 mil toneladas se desembarcarán de langostino este año. Fotos. Deproa Marineros Unidos

El langostino patagónico parece dispuesto a contradecir cualquier regla de manejo pesquero. Este año en que aumentó el esfuerzo pesquero -el número de barcos que declararon haber pescado el marisco-, también creció la cifra de desembarques y superará el techo de las 200 mil toneladas cuando termine el año.

El número será diez veces más que a principios del nuevo siglo. Un verdadero despropósito que no tiene muchas explicaciones científicas. Es claro que el ecosistema está en evolución, hay cambios ambientales, pero no están en claro cuáles influyen para explicar este comportamiento biológico.

El Inidep hace muchos años que no suma dos o tres campañas de investigación para evaluar el recurso. Con más datos, quizás se tuvieran más certezas que expliquen el fenómeno.

El “Victor Angelescu”, el nuevo buque de investigación, hasta el año que viene no saldrá de campaña. Por ahora están capacitando al personal de Prefectura para que lo maneje, de modo de mantenerlo alejado de la conflictividad del Simape

Pero a los empresarios poco les importa el futuro mientras el presente siga siendo tan venturoso. Brindan por la sobreabundancia sobre todo los marplatenses que encuentran en el langostino una alternativa para oxigenar balances asfixiados por la poca rentabilidad de la merluza.

La fiesta del langostino acaba de terminar en aguas nacionales, la principal zona de pesca donde opera la flota. La autoridad de aplicación determinó que el sábado pasado fue el último día para salir a pescar y deben regresar a puerto el 31 de octubre.

“El pescado ya era chico y había mucha merluza juvenil”, confió un armador fresquero marplatense que mandó sus barcos al sur. Es que donde se pesca el marisco es la misma zona de veda de merluza. Cuando comienzan a bajar los rendimientos de langostino crece la presencia de merluza que se descarta, se tira al agua.

Al cerrar la temporada el Consejo Federal Pesquero preserva la merluza y a los juveniles de langostino que estarán disponibles a la red de pesca en la temporada próxima y también a los adultos que participarán del ciclo reproductivo que generará el recurso que la flota pescará en el 2019.

Pero ese mismo CFP juega con fuego. En la temporada pasada, las 172 mil toneladas descargadas fueron aportadas por 251 embarcaciones pesqueras, entre congeladores tangoneros, fresqueros de altura, costeros y artesanales.

Desde hace dos años el Consejo Federal Pesquero permite que algunos barcos fresqueros se conviertan en congeladores y si bien resignan la cuota de merluza para recibir otra de especies no cuotificadas, eufemismo para llamar al langostino, los barcos que operaron sobre el recurso fueron 266.

Otro atajo de la flota mayor fue reformular el permiso de pesca cediendo merluza y adosando permisos irrestrictos de barcos artesanales de la banquina chica. Por este camino desfilaron una docena de viejas lanchas amarillas. Y ya hay varios interesados en sacar pasaje por ese sendero el año próximo.

Con más barcos pescando se llegó a las 191 mil toneladas, según datos que aporta la propia Subsecretaria de Pesca. Los números serán mayores sin dudas porque sigue en acción la flota amarilla de Rawson que opera en aguas provinciales.

El crecimiento del número de invitados a la fiesta del langostino provocó que se agotara más rápido. El año pasado la temporada se había prolongado desde fines de mayo hasta mediados de noviembre.

La fiebre por el langostino impide hasta ahora encontrar coincidencias entre todos los actores que participan de la pesquería para definir un plan de manejo que la ordene y patine de sustentabilidad. Hoy no solo no asoma nadie con autoridad moral como para fijar las reglas sino que todos quieren una porción mayor.

Mientras tanto el Inidep reconoce lo obvio. Que este año “se pescó más rápido el langostino y también la merluza como by catch (pesca acompañante) respecto de lo sucedido en otros años por un mayor esfuerzo pesquero”, sostuvo Otto Whôler, director del instituto, en declaraciones a Revista Puerto.

Junto con el calamar, que tuvo una zafra más abundante que la del 2016, el langostino es el otro brote verde que hace crecer las exportaciones pesqueras, dentro de un achicamiento generalizado del comercio exterior argentino en el 2017.

En los primeros ocho meses del año se exportaron 327.923 toneladas entre pescados, moluscos y mariscos a cambio de 1.277 millones de dólares. Las cifras representan un aumento del 9,8% y del 16% respectivamente, en comparación con el mismo período del año anterior.

A la torta de exportaciones el langostino aporta la mayor parte. Entre enero y agosto se exportaron 106.166 toneladas a cambio de 685,4 millones de dólares, con un precio promedio de 6497 dólares la tonelada. Los números representan una mejora del 10,6%, 15,7% y 4,6%.

Pero el langostino no es infinito. Y es difícil que su biomasa disponible para ser pescada por la flota, más temprano que tarde, no se resienta si las actuales condiciones se mantienen. Mucho más complicado es que pueda seguir esta curva ascendente del esfuerzo pesquero y de desembarques.

Ponerle candado, bloquear la puerta de ingreso para que no pasen nuevos barcos parece una medida de manejo poco menos que indispensable. El día que la naturaleza, el ecosistema, el langostino, muestren su peor cara quedará en evidencia, de manera tangible, que la flota está absolutamente sobredimensionada.

Relato de sobrevivientes entre cruceros, reuniones que se repiten y soluciones que no alcanzan

Roberto Garrone

Los empresarios de la pesca volvieron a ver a Macri para mejorar competitividad en el sector pero sigue faltando trabajo en tierra. Planes de inversión a la espera que el Consorcio llame a licitación el predio de los silos.

Poco ha cambiado la realidad del puerto y la industria pesquera en estas tres semanas que interrumpí la publicación de la columna por unas merecidas (?) vacaciones. Hablaron los sobrevivientes del pesquero Repunte, naufragio del que el martes se cumplieron 4 meses, con un par de datos para destacar.

Si bien el relato de Julio Guaymas y Lucas Trillo a La Capital coincide con sus declaraciones en la causa judicial, en la última ampliación incluyeron un par de datos que no habían aportado antes y sorprendieron a los familiares de las víctimas porque coinciden con lo que sostiene la empresa armadora.

La velocidad en la que navegaban –a toda máquina para guarecerse del temporal en aguas del Golfo-, y que el buque estaba en condiciones. Ahora los familiares piden que el barco sea reflotado para que pueda ser peritado.

Contar a la prensa los momentos finales del Repunte a flote, los últimos intentos del resto de la tripulación para escaparle a un destino trágico, y no a los familiares de esos compañeros que quedaron en el camino, en definitiva es una decisión personal pero los huérfanos de esposos, hijos, padres, hermanos, no comprenden. La respetan, pero seguramente les hubiese sido menos doloroso escucharlo de sus propias voces y no a través de un diario.

En este tiempo de ausencia se anunció la llegada de cruceros. Será a partir de diciembre y otra vez, con el magnetismo que tiene esa palabra por estas playas, fue noticia de primera plana como si el arribo de naves de lujo traería soluciones mágicas para la ciudad.

Un quiebre en la historia, un antes y un después. Mar del Plata en el centro de atención del mundo, como pretendieron hacernos creer con la final de la Copa Davis en el 2008 o la largada del Dakar estrenando el 2012. Como si con eso alcanzara para que llegara el gas al Parque Industrial o bajara del podio de los centros urbanos con más desempleo.

Lo bueno ahora es que han bajado la escala. Ya no se piensa en naves de más de 300 metros que ni siquiera pueden ingresar por la boca del puerto, que aún con márgenes más amplios de su canal principal y una profundidad superior a los 11 metros, tiene una eslora limitante de 200 metros.

El “Mad Queen”, con el que Alteza Cruises piensa inaugurar la ruta, el 20 de diciembre, es bien modesto. Con sus 121 metros de eslora perfectamente puede hacer escala en Mar del Plata. Quedará por ver si puede amarrar en el muelle de la Terminal de Cruceros como para romper un invicto de 6 años y cuánto turismo internacional ocuparan las 142 cabinas que dispone la nave en un viaje de 5 noches entre Buenos Aires y la ciudad.

Por lo pronto el último dragado de mantenimiento no incluyó los 270 metros de muelle de la Terminal, que solo se han mostrado operativos durante la temporada de calamar para que descargue la flota potera.

Ahora que el Consorcio Portuario tomó posesión de las 4 hectáreas del predio de los silos del puerto, MartÍn Merlini anticipó que ya lanzó el llamado a licitación para poder transformar el lugar como una plataforma logística, según refleja el portal “El marplatense”.

Pero uno ingresa al sitio web de la administración portuaria y no solo faltan todas las actas de las reuniones del Directorio, sino que el único llamado a presentación de propuestas que aparece es por la parcela 3 dentro la de la manzana de los circos, donde quiere hacer pie Materia Oleochemicals.

Interesados en el predio hay. TC2 hizo la presentación de su propuesta semanas atrás ante el propio Merlini, donde se expusieron detalles de una inversión que ronda los 300 millones de pesos para conformar TC3.

Quien también está interesado en el predio es “Pototo” Moscuzza. A los gritos lo exteriorizó en la anteúltima reunión que mantuvieron los empresarios con el presidente Macri. Todavía no se conocen detalles de la inversión.

La realidad pesquera marplatense sigue mostrando asimetrías: mientras los empresarios volvieron a verle la cara al Presidente en busca de nuevas medidas que ayuden a mejorar los niveles de competitividad, ninguna de las conseguidas hasta ahora impactan ya no en la generación de más trabajo sino que no pueden mantener lo que queda en pie.

La reducción en el costo de la ART con un mayor protagonismo de la banca pública provincial, la duplicación de los derechos de exportación para el variado costero y la merluza capturada por la flota fresquera, el financiamiento para la compra de insumos con la tarjeta Pactar Pesca con el aporte del fondo fiduciario… todo eso junto no generan la reactivación esperada.

El Presidente les anticipó a los empresarios lo que se publicaría al día siguiente en el Boletín Oficial: la derogación, a partir del 1 de noviembre, del Registro de operadores de la pesca ante Afip. Un costo menos.

Pero estas medidas no las sienten los obreros vinculados a la actividad. Los trabajadores siguen padeciendo la falta de materia prima para procesar en tierra. Para muchos la semana apenas tiene dos días productivos en que son convocados y pocas veces por las 8 horas de la jornada laboral.

Entre estibadores y fileteros aguardan expectantes que se cristalicen los subsidios prometidos. Cuando se creía que bajarían antes de las elecciones, todavía no depuraron los listados tras el reempadronamiento.

Tampoco cesan los despidos por goteo ni los reclamos en el circuito informal por un ingreso garantizado. Las protestas no han pasado a mayores no porque rija la Ordenanza que prohíbe quemar gomas en vía pública. Es que la sanción va de entre 5 y 50 salarios mínimos del escalafón municipal.

El miércoles pasado la mesa de representantes del sector pesquero que escuchó a un Macri consustanciado con los problemas y desafíos que enfrenta el sector, fue más amplia. Esta vez hubo un hueco para Sebastián Agliano, referente de la pesca costera y para Mariano González, en su doble rol de asesor de UdIPA, la cámara que agrupa a la flota con cuota social de merluza, y de los frigoríficos exportadores.

Durante la reunión se volvió a escuchar la promesa de establecer el régimen del rancho para la adquisición de combustible de la flota pesquera, es decir, pagar el gas oil sin la carga impositiva, que representa más de un 30% del precio final que paga el armador. “Quiero eliminar todas las trabas para que puedan trabajar”, les dijo el Presidente.

Pasadas las elecciones, además de la reforma impositiva, el próximo desafío de las autoridades nacionales y provinciales es apurar la flexibilización laboral en el sector pesquero. Con otras palabras, claro, pero ya los gremios y empresarios están al tanto del plan oficial.

Se habilitará una mesa de trabajo por el próximo semestre con varios objetivos: fortalecer el trabajo en tierra pero dotarlo de más eficiencia, más productividad y rentabilidad de la mano de la formalización del empleo de modo de sentar las bases para los próximos 5 años de la pesca.

Causa Poseidón: condenaron a 9 y 4 años a empresarios por traficar 110 kilos de cocaína

Se trata de uno de los dueños de la empresa patagónica Poseidón, dos hombres ligados a la firma Mar Pesca Azul de Mar del Plata y a un cuarto que intervino como broker. El cargamento estaba oculto en cajas de lan-gostinos e iba a ser enviado a España. También se ordenó profundizar la investigación en torno al origen de la cocaína incautada.

La policía allanó en junio de 2013 la pesquera Poseidón y encontró 110 kilos de cocaína. (Foto gentileza: El Chubut)

El Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia condenó Alfredo Aranda Barberá a la pena de 9 años de prisión por considerarlo autor del delito de transporte de estupefacientes; a Nicolás Seoane a 9 años y a Juan Eduardo Burgos a 4 años de prisión por considerarlos partícipes necesario y secundario, respectivamente, del mismo delito. Fue en el marco del juicio por la causa conocida como “Poseidón”, por el tráfico de 110 kilos de cocaína en cajas de langostino y que tenían como destino final España.

Los jueces Enrique Guanziroli, Nora Cabrera De Monella y Luis Giméneztambién le impusieron una condena de 9 años de prisión a Héctor Omar “Cura” Segundo, a quien encontraron autor del delito de almacenamiento de estupefacientes. Por su parte, resultó absuelto Salvador Alejandro Pennisi.

En representación del Ministerio Público Fiscal de la Nación intervinieron en el debate oral y público -que había iniciado en agosto- el fiscal general Teodoro Nürnberg, con la asistencia de Mariano Sánchez y Diego Puñet por la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar).

Hallan cerca de cien kilos de cocaína en cajas de langostinos de Mar del Plata
La causa, también conocida como “Langostinos”, comenzó en junio de 2013 a partir del hallazgo de 110 kilos de cocaína en una cámara frigorífica de la empresa pesquera “Poseidón” de la ciudad de Puerto Madryn, disimulados en cajas que contenían langostinos y habían sido previamente enviados desde la empresa Mar Pesca Azul de Mar del Plata.

Eso motivó las posteriores detenciones de los propietarios de Poseidón, “Cura” Segundo y Pennisi; del broker pesquero Nicolás Seoane y de Burgos y Aranda Barberá, ambos ligados a la firma marplatense. La droga tenía como destino final el Reino de España, más precisamente a la empresa Royal Peche SL de Salvador Parra Gómez. De este último empresario se denegó la extradición para ser juzgado por las autoridades judiciales argentinas.

El Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia ordenó la extracción de copias y su remisión a la Procunar para que la procuraduría especializada profundice la pesquisa en torno al origen de la cocaína incautada.

En una extensa sentencia, el Tribunal consideró que “Aranda Barberá organizó, aún parcialmente, el modo de asegurar que el cargamento criminoso, llegara indemne al puerto de embarque, para el contrabando a España”.

“Con la colaboración inicial secundaria de Burgos, para preparar el cargamento y dar inicio al transporte terrestre, rudimentariamente organizados, contaron con una elemental estructura como para acondicionar y trasladar la droga, sin ser descubiertos, a miles de kilómetros hasta su puerto de embarque, lo que ob-viamente incluyó conductor, rodado, teléfonos celulares, un lugar de acopio, cercano al puerto de salida, etc. y aunque la actividad de cada uno haya sido parcial, fue convenida de antemano conscientemente a un propósito ilegal común”, agregaron los magistrados respecto de los hombres vinculados a la compañía marplatense.

Asimismo, los jueces sostuvieron que el broker pesquero Seoane “supervisó las tareas para el transporte terrestre y eligió el lugar que mantendría indemne los productos y le permitía los trámites para el futuro embarque ilegal”.

Respecto a Héctor Segundo, propietario de Poseidón, el tribunal señaló que aunque su aparición “en los he-chos podría arrojar dudas sobre su intervención en la operación ilegal, la droga incautada fue habida depo-sitada desde hacía tiempo en una de sus empresas, su uso encriptado del teléfono con un operador del delito al que estuvo vinculado, es idóneo a las actividades ilícitas que se le reprochan, escasas y aisladas comu-nicaciones no prueban poco, si se las liga a la época y ocurrencia del hecho que lo compromete y pudiendo también revelarse por entonces una estrecha relación social con Seoane, también estuvieron ligados en los negocios y en el delito”.

De esa forma, los jueces calificaron la conducta de Aranda Barberá “como la de autor mediato y para Seoane, partícipe necesario, responsables ambos de transporte ilegal de estupefacientes y para Burgos partícipe secundario en este delito y a Segundo, autor de almacenamiento”.

Los representantes del Ministerio Público Fiscal habían solicitado 11 años de prisión para Aranda Barberá, 10 para Seoane y Segundo y 8 para Burgos. Asimismo, consideraron que Pennisi debía ser absuelto.

Capitanes de pesca piden reflotar al buque Repunte y aseguran que la maniobra es “absolutamente posible”

La Asociación Argentina de Capitanes Pilotos y Patrones de Pesca emitió un duro comunicado en el que alertó al juez que entiende en la causa por procedimientos “ilegítimos” luego de las declaraciones públicas de los dos sobrevivientes.

El dolor por la desaparición de 10 de los 12 tripulantes del buque Repunte se renueva cada día entre los familiares damnificados por la terrible pérdida. Y en las últimas semanas, ese sufrimiento se incrementó, luego de las declaraciones realizadas por los dos sobrevivientes del siniestro marítimo acontecido en el Mar Argentino en junio pasado.

Duro descargo de Prefectura en medio de las críticas por el hundimiento del Repunte
Este martes, la Asociación Argentina de Capitanes Pilotos y Patrones de Pesca emitió un comunicado en el que cuestiona a la Prefectura Naval y al Juzgado Federal de Rawson: “El silencio de las autoridades responsables y el juez de la causa, han provocado que de manera ilegítima se provoquen enfrentamientos entre los familiares de los náufragos muertos y desaparecidos, y los dos tripulantes que fueron rescatados y salvaron su vida, a los que se los hace declarar públicamente sobre hechos que ignoran o sobre los que solo pueden dar hipótesis subjetivas”, sostuvieron desde la AACPyPP en primera instancia.

Los capitanes de pesca se presentaron tiempo atrás ante el Juez Federal de Rawson Gustavo Lleral, según indicaron, para ofrecer “ayuda a fin de esclarecer los hechos y evitar que todo termine en crear presunciones sobre factores humanos como responsables del hundimiento, en lugar de investigar la situación de deterioro del buque y su transformación en tangonero, modificando así el destino para el que el buque fue construido, amén de que el mismo había recibido diversas reparaciones en su estructura tanto en estribor y babor, e incluso en esta última tenia chapones superpuestos soldados, lo que resulta ser en todos los casos una reparación de emergencia, y no de carácter definitivo como para que el buque pueda ser habilitado a navegar en aguas sin límites del océano atlántico”, deslizaron.

La Prefectura halló el casco del buque Repunte
Desde la AACPyPP, además, recalcaron un dato no menor: “Hemos sugerido a la Justicia el necesario reflo-tamiento del Buque pesquero hundido, maniobra esta absolutamente posible en el lugar donde el mismo se hundió, y que resulta necesaria para que se realicen las pericias para determinar los factores y causas del hundimiento”.

En tal sentido, la asociación sostiene que “existen dudas sobre la conveniencia y seguridad en la navegación de la reforma del buque para posibilitar fuera a pescar langostino cuando su destino normal era otro, y que se le injertara los denominados tangones en forma precaria, sin realizar profundos estudios razonables en las diversas condiciones de navegación sobre la factibilidad o conveniencia de incorporar tales accesorios que modifican el peso y equilibrios en el buque, y sobre todo que esos tangones y sus cabos impedirían el manejo de la balsa salvavidas, ya que el espacio para ello fue influidlo por esos artefactos”.

Posteriormente, y al respecto de lo expuesto públicamente por el sobreviviente Lucas Trillo, desde la AACPyPP expresaron: “Basta esa declaración para concluir que los tangones y sus accesorios impidieron utilizar la balsa que hubiera permitido salvar la vida de los doce tripulantes”.

Del Caño: “Lo del Repunte debería ser un escándalo nacional”
De inmediato, en su misiva de prensa, la asociación aclaró: “El capitán del buque pesquero Repunte no era afiliado a nuestro gremio, ya que pertenecía al Centro de Patrones Fluviales, Pesca y Cabotaje Marítimo. Sin embargo, ello no obsta a que los capitanes de pesqueros argentinos, frente a maniobras que intentan desviar la investigación y provocar que se discuta si dicho capitán debía o no ´correr´ las olas como decidió hacer para intentar llegar cuanto antes al reparo del Golfo para salvar la vida de sus tripulantes, o si debía o no capear el temporal como ha declarado el marinero que sobrevivió y que lógicamente carece de la idoneidad profesional y capacitación como para opinar amén de que es una víctima que debe ser protegida en su tranquilidad psíquica y espiritual”.

Diputados aprobó el pedido de informes por el Repunte: “Es un antes y un después”
En el último párrafo del comunicado, la AACPyP incluso apoya el accionar del capitán: “Intentó salvar a su tripulación y su buque, y es claro que el buque colapsó. Es obvio para esta Asociación de Capitanes que en la emergencia de un temporal con vientos de más de 80 kilómetros por hora que venían del sudeste, era absolutamente desaconsejable capear el temporal dirigiéndose hacia el huracán o sea mar adentro, y que correr las olas era lo conveniente para tratar de llegar cuando antes al reparo del Golfo donde todos salvarían su vida. Tan esto es así que el buque pesquero que salvó la vida de los dos tripulantes, decidió correr las olas a capear, sin perjuicio que se esté ante dos embarcaciones diferentes”.