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Maricultura: el Concejo Deliberante traba una inversión de $70 millones en la zona sur

Carlos Walker

El director del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (Inidep), Otto Wöhler, le solicitó al Concejo Deliberante un pronto tratamiento del expediente por el cual se le otorga a la institución el permiso de uso y ocupación del predio fiscal denominado UTF Playa Dorada, ubicado en el Km. 14.5 en la ruta provincial 11, para la construcción del Centro de Investigación y Desarrollo de la Maricultura (Cenidmar) con el objetivo de desarrollar actividades científico-productivas, comunitarias y educativas.

En el mencionado expediente, iniciado el 2 de octubre de 2015 en el cuerpo legislativo y paralizado en la comisión de Legislación que preside el massista Héctor Rosso, consta documentación del proyecto que permite apreciar las tareas científicas a desarrollar y el énfasis puesto en la recuperación del ambiente im-pactado, la reforestación y cuidado del predio, la optimización de los recursos existentes y los alcances co-munitarios y educativos que para la zona traería aparejado la instalación del Cenidmar.

En la actualidad, la UTF Playa Dorada se encuentra desocupada y bajo la administración municipal desde 1997. “Está formada por áreas con peligro de derrumbe que carecen de playa, áreas edilicias en ruinas, y terrenos socavados por el desmantelamiento del barranco original. Su potencial de uso turístico es prácti-camente nulo, evidenciado por los sucesivos llamados a licitación pública fallidos”, señalaron desde el Inidep.

Alerta
En el texto presentado al cuerpo legislativo, al cual 0223 tuvo acceso, desde el Inidep se explicó que “el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el estado nacional han aprobado un presupuesto de 70 millones de pesos para la primera etapa del Cenidmar, la cual dará trabajo directo e indirecto durante su construcción y empleará a unas 20 personas para su funcionamiento”.

Y se resaltó: “Una vez finalizadas las etapas constructivas, el Cenidmar creará un flujo de constante de per-sonal, turistas, estudiantes y superior a las 5 mil personas por año, que revalorizará el área impulsando la instalación de nuevos servicios y comercios”.

A continuación, el Inidep remarcó que “los rigurosos tiempos de ejecución de obra que exige el BID ya se encuentran demorados debido al retraso en el tratamiento del expediente por parte del Concejo Deliberante”. En ese sentido, la institución advirtió que “esta falta de definición y respuesta nos pone ante la lamentable alternativa de tener que evaluar la posibilidad de llevar este proyecto de desarrollo económico y social a otro municipio”.

Por su parte, Wöhler aclaró que “la maricultura es un complemento, no compite con el recurso marítimo” y confió que la elección de este predio abandonado desde hace varios años “permite acceso a buena calidad de agua, electricidad, servicios y la cercanía con la ciudad por Ruta 11”.

En cuanto al impacto ecológico, las autoridades del Inidep confirmaron que no se trata de una construcción invasiva al medio ambiente, por el contrario, contribuirá a su mejoramiento “a través del trabajo de recir-culación de agua, es decir, se reutilizará el recurso por medio de diferentes filtros, con procesos biológicos y mecánicos”.

Wöhler explicó que “esta propuesta nada tiene que ver con una vieja idea de construcción de un puerto para pescadores artesanales, que en su momento inclusive fue rechazada por el Inidep” y en cuanto a la preo-cupación de los surfistas remarcó que “no se realizarán construcciones en el mar, ni escolleras ni ningún otro tipo barreras de contención, que modifiquen la corriente media, ni la naturaleza de las olas”.

Detalles del proyecto
La propuesta de creación del Centro de Investigación y Desarrollo de la Maricultura en el predio de Playa Dorada, presenta una millonaria inversión, financiada por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Este predio, ubicado a 22 km al Sur de Inidep, es el lugar ideal para la instalación de este Centro, ya que cuenta con varias hectáreas para la construcción de los estanques, los edificios y los sistemas de agua de mar. Las particularidades características del sitio, dotado de inmejorables condiciones marinas y con instalaciones en relativo buen estado, fueron decisivas a la hora de evaluar la radicación del Cenidmar.

El Centro, dependiente del Inidep, tendrá por objetivo desarrollar, investigar y transferir la tecnología de cultivo de organismos marinos, así como la formación de recursos humanos y la difusión mediante cursos y actividades educativas hacia la comunidad.

En el corto plazo, se espera que el Cenidmar pueda establecer Unidades de Producción Mínima Rentable (UPMR) en base a costos productivos locales para el cultivo de especie de interés comercial, que permitan la inversión de capital privado y el consecuente desarrollo de puestos de trabajo directos e indirectos en la región y el país.

Áreas e instalaciones del Cenidmar
Además de la infraestructura requerida para el funcionamiento del Cenidmar, el proyecto contempla el cui-dado y mantenimiento del predio a través de la parquización y forestación, iluminación y alambrado del mismo, así como la reutilización de las construcciones existentes.

La construcción constará de una estación de bombeo, un área de cultivo y mantenimiento de organismos marinos bajo techo y en el exterior, un área de producción de alimento vivo, un área de oficinas y laborato-rios, un taller/garage y depósitos.

La protección del ambiente está garantizada por el propio sistema de cultivo, el cual utiliza la tecnología de recirculación y tratamiento de efluentes, a los efectos de emplear la menor cantidad posible de agua y de-volver la misma al mar en las condiciones de calidad original.

El proyecto plantea el aprovechamiento de las instalaciones existentes, adecuándolas a las nuevas funciones, y adicionando las construcciones y superficies necesarias para cumplir con los objetivos previstos. Además, la amplia extensión del predio habilita la posibilidad de expansión y la adición de futuras actividades en el Centro.

En etapas posteriores estimadas en una duración de ocho años, se espera completar la totalidad de la infra-estructura del Cenidmar, para su funcionamiento pleno.

Las buenas intenciones no se traducen en mayor trabajo

Roberto Garrone

Pese a la mejora de los reintegros para merluza y variado costero procesada en tierra la actividad en Mar del Plata sigue a un ritmo muy lento. Estibadores y obreros del pescado los más afectados por una bonanza que ocurre lejos.

Estibadores descargan calamar. La temporada fue buena mientras duró. Aunque lo pidan, no volverá a abrirse.

A casi tres semanas de la publicación del Decreto 639 en el Boletín Oficial, pocas cosas han cambiado en los muelles y calles del puerto marplatense como se preveía que podía suceder a partir de la entrada en vigencia de una medida que todas las cámaras empresarias reclamaban.

La mejora en los reintegros a la exportación de productos y subproductos de merluza y variado costero elaborados en plantas procesadoras de tierra a partir del desembarco de pescado aportado por la flota fresquera todavía no se traduce en un mayor nivel de desembarques y tampoco en mayor carga horaria en los frigoríficos.

Hasta el 31 de julio pasado en Mar del Plata se habían descargado 225 mil toneladas entre pescados, moluscos y mariscos. La cifra representa 20 mil toneladas menos que en los primeros 7 meses del 2015 pero 17 mil toneladas más que el año pasado.

La suba se explica fundamentalmente por la mejor zafra de calamar que se registró este año, que duplicó el desembarque de illex del año pasado. La merluza del efectivo norte tuvo un rendimiento óptimo. Dentro de la Zona Común de Pesca Argentino Uruguaya se pescaron casi 16 mil toneladas, un 116% más que el año pasado.

La buena temporada sobre el stock norte no alcanza a disimular los bajos rendimientos del stock sur, el principal de la pesquería y donde este año hubo menos actividad a partir de los casi 50 barcos fresqueros que fueron a participar de la temporada de langostino que exhibe una sobre abundancia que genera perplejidad.

Como será el mal humor reinante entre los estibadores que este viernes empujaron a Carlos Mezzamico a salir a la esquina de 12 de Octubre y la Av. de los Trabajadores para exponer la falta de trabajo y exigir a las autoridades una respuesta sobre el futuro de la actividad pesquera en el puerto. Como si fuera algo sencillo de explicar.

De los sindicalistas del puerto, el “Pelado” es quien menos juego tiene para encabezar manifestaciones donde quede en evidencia que los esfuerzos que hacen las autoridades nacionales y provinciales para oxigenar los números de la pesca marplatense asoman siempre insuficientes.

El Secretario General del SUPA está alineado a lo que queda del Partido Fe, tras la muerte del Momo Venegas y representa al intendente Arroyo en el sillón del Consorcio Portuario reservado a la Municipalidad. Piden un imposible, que se reabra la temporada de calamar, que ya entró en veda para proteger a los juveniles que pescarán el año próximo.

Los estibadores junto con los obreros del pescado son los que más sienten la falta de reactivación de la flota fresquera. Los marineros gozan allá lejos en aguas patagónicas de la bonanza del langostino con viajes que apenas duran 72 horas y generan buenas ganancias.

Nadie de los participantes pondera las malas condiciones de habitabilidad a bordo y el trabajo prolongado. La necesidad de trabajar relega las incomodidades e inseguridades.

“Acá somos 700 y al ritmo que estamos trabajando hoy, alcanzaría para la mitad”, dice Mezzamico, cuyo sector fue uno de los primeros flexibilizados allá por la década del ´90. Más allá que aumentan el servicio un 30% todos los principios de año desde hace un lustro, es la estiba más barata del país y los armadores no los tienen bajo relación de dependencia sino tercerizados en cooperativas. Pero se quedaron sin barcos que descargar con la migración masiva al langostino y el cierre anticipado de la zafra del calamar.

El panorama es desolador para los estibadores. El dirigente dice que apenas el 25% de la flota fresquera esta operativa. La zafra de corvina fue un fiasco. En Mar del Plata se desembarcaron apenas 6 mil toneladas hasta mediados del mes pasado. Sumando la zafra de los puertos de la Bahía de Samborombón, llegaron a 10 mil, un tercio de las descargas de los dos últimos años. Los pocos costeros que fueron a buscar un recurso que vale lo mismo que hace dos años, apenas completaron dos mareas.

Ahora recién comienza a dibujar la temporada de caballa y anchoíta pero no hay grandes expectativas de mover volúmenes importantes. El castigado sector conservero demoró la incorporación de personal tem-porario por falta de materia prima. Y no se espera que se prolongue demasiado. El mercado interno para la caballa está más en el subsuelo y el éxito de la temporada de anchoíta en el Cantábrico dejó a los compradores de nuestra engraulis con pocas necesidades.

“El barco que no está a langostino está parado o ha cambiado de manos y lo preparan para convertirlo en congelador”, dice Mezzamico. Habla de los dos fresqueros que la división familiar de Baldino, el “San Andres Apostol” y el “Ponte Coruxo”, vendió a Cicollela y a Jorge Calvo, ex o actual socio de Francisco “Franco” Barillari. La empresa paga salarios en José Hernández 69, el ex frigorífico de Franco, ahora manejado por su hermano.

La historia del Ponte, ex de Ventura, tiene días pescando como congelador. Con esos antecedentes creen que será suficiente para entrar a la pesquería de langostino el año próximo. Todo el que puede migra hacia la panacea naranja que ofrece el marisco. Mar del Plata queda lejos y sobre dimensionada en su capacidad productiva que nadie parece dispuesto a usufructuar con alto nivel de ausentismo, piquetes y juicios labo-rales.

Cristina Ledesma todavía masculla bronca por que el oficialismo de Cambiemos frenó el proyecto de ley que establecía la posibilidad que sus afiliados se jubilen de manera anticipada a los 55 años.

La Secretaria General del Soip mantendrá la boca cerrada para que no se le escape ninguna queja hasta tanto se cristalice el subsidio de 3 mil pesos por el próximo trimestre que por estas horas terminaban de confirmar las autoridades del Ministerio de Trabajo. Acostumbrados a superar con facilidad los 10 mil pesos por quincena cuando hay trabajo, ahora deben sobrevivir con ese monto todo el mes.

“Mejoró el tipo de cambio, les aumentaron los reintegros, le bajaron el costo de la ART, estudian aliviar la carga impositiva… pero no sacan los barcos a pescar”, se quejan los dirigentes sindicales que miran con la ñata contra el vidrio como los patrones se codean con el Presidente y para ellos solo hay migajas con forma de subsidios.

Áreas Marinas Protegidas, la iniciativa que crispó a la pesca nacional

Roberto Garrone

El Ministerio de Medio Ambiente dispuso crear 5 nuevas zonas para preservar la biodiversidad y sustenta-bilidad de los recursos marinos que afecta a un 10% de la zona económica exclusiva. La industria pesquera se siente afectada y marginada de la decisión.

Albatros interactuando con la red de pesca. Crédito: Leandro Nahuel Chavez Instructor Albatross Task For-ce. Departamento de Conservación Aves Argentinas.

La idea del Ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación de establecer un sistema de Áreas Marinas Protegidas (AMP) en el mar argentino crispó el humor de la industria pesquera y logró borrar todas las diferencias geográficas y de intereses en la industria pesquera nacional: fresqueros, congeladores, marplatenses, patagónicos, todos coincidieron en criticar la iniciativa.

El “Sistema Nacional de Areas Marinas Protegidas”, un documento que hizo circular el propio Ministerio que conduce el rabino Bergman, resume el propósito de la iniciativa que se enmarca en el compromiso que asumió Argentina, a través de la “Estrategia Nacional sobre la Biodiversidad”, y que implica incrementar de manera significativa la cobertura de protección en zonas marinas y costeras para el año 2020.

El Mar Argentino es un ambiente altamente productivo con una abundancia estimada de fitoplancton (indi-cador de productividad) tres veces superior a la media de los océanos del mundo.

La productividad no se distribuye en forma homogénea sino que se concentran en las áreas frontales, y en nuestro mar se destacan los frentes productivos del Talud, Plataforma Media, Valdés y Patagonia Austral.

Si bien el documento refiere de varias AMP en el litoral marítimo, desde el Río de la Plata hasta la Antártida, el plan oficial confiere la creación de 5 zonas: “El Rincón”, “Corredor Chubut”, “Agujero Azul”, “Talud de Burwood” y “Yaganes”, en función de diferentes valores de conservación de aves, mamíferos y diversos re-cursos pesqueros.

“Son áreas del mar que se destacan del resto y cuyos valores requieren de una gestión cuidadosa y respon-sable, aplicando principios de precaución y utilizando herramientas de manejo integrado basado en ecosis-temas, como la planificación marina espacial”, refiere el informe de Medio Ambiente del que colaboró en su elaboración Vida Silvestre y Fundación Flora y Fauna entre otras organizaciones.

El presidente Macri avanzó un poco más y en junio, por decreto, designó como autoridad de aplicación para dichas APM a la Administración de Parques Nacionales. El secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca, Ri-cardo Negri, y el subsecretario de Pesca, Tomás Gerpe, no pueden decir que la iniciativa los sorprendió. En mayo fueron puestos al tanto cuando participaron de la “Primera consulta nacional de océanos y sistema nacional de áreas protegidas”.

“El proceso de creación y diseño de AMP debería ser participativo, abierto, transparente y balanceado, e involucrar a todos los diferentes usuarios y actores del medio marino desde el inicio del proceso”, dice el mismo Ministerio de Medio Ambiente pero la industria pesquera se queja por no haber sido consultado.

En el sector pesquero rechazan la iniciativa, que supone ir hacia el cierre del 10% de la zona económica ex-clusiva (ZEE). “La implementación del sistema de Áreas Protegidas conforme surge del informe, sin el nece-sario consenso y suficientes fundamentos técnicos, redundará en la restricción de las zonas de pesca para los buques argentinos, en el sometimiento de las mismas a un doble programa de gestión y por ende a la pérdida de rentabilidad de las empresas, ya de por si sensible”, remarcó el documento emitido por las cámaras empresarias que recibió el Consejo Federal Pesquero la semana pasada.

“Un estudio reciente mostró que las Áreas Marinas Protegidas efectivas además de aportar beneficios am-bientales, pueden reducir la pobreza, aumentar la seguridad alimentaria, crear empleo y proteger comuni-dades costeras”, refuta el documento del Ministerio que conduce Bergman.

En la pesca quieren tener más detalles del “estudio”, el cual estimó que “un aumento del 30% en la cobertura de las Áreas Marinas Protegidas podría generar, en el período 2015-2050, entre 490 mil millones de dólares y 920 mil millones de dólares, y entre 150.000-180.000 trabajos de jornada completa asociados al manejo de las áreas protegidas”.

La pesca alineada pidió una reunión urgente con el ministro Bergman para advertir los riesgos que, suponen, implica la puesta en marcha de la iniciativa en tanto cuestionaron “el avasallamiento de las facultades y potestades” que realiza el Ministerio de Medio Ambiente sobre las autoridades pesqueras.

Guillermo Cañete, director del Programa Marino de Vida Silvestre, asegura que con la creación de las AMP “se suman nuevos actores a la mesa donde se analiza la sustentabilidad de los recursos” en tanto prefiere ponderar la multiplicidad de miradas a una zona clave en la conservación de cientos de especies.

Los ambientalistas afirman que hay suficiente evidencia que demuestra los beneficios de las AMP para dis-tintos tipos de pesquerías, en distintos lugares del mundo y con diferentes regímenes de manejo.

“Las que presentan un áreas núcleo de protección estricta pueden detener e incluso revertir la disminución global y local de poblaciones de peces, a través de la mejora de la calidad de hábitat, reducción de la morta-lidad, aumento del tamaño poblacional, mayor reclutamiento de especies blanco, entre otras cosas”, enumera el documento difundido por el Ministerio de Medio Ambiente.

Cañete aclaró que no se evalúa prohibir la pesca de arrastre en las AMP aunque reconoció que habrá distintas escalas de protección, muchas de las cuales coinciden con las zonas de veda establecidas como medidas de manejo precautorio por parte de la administración pesquera.

Los empresarios pesqueros habían advertido sobre un “doble sometimiento” puesto que el sector ya cumple una serie de medidas que regulan la actividad que no han sido contempladas a la hora de elegir las zonas y dar cumplimiento al compromiso de Argentina de contar con el 10% de nuestro mar territorial bajo el sistema de AMP.

“Reafirmamos que las empresas pesqueras son los actores protagónicos de una pesca responsable como la que se persigue tanto en la legislación nacional como en la internacional, adhiriendo y actuando conforme a los principios y normas que rigen la actividad”, sostienen los actores pesqueros.

En otra oportunidad podemos discutir si pescar merluza sin dispositivo de selectividad, mantener el des-control en lo que captura y procesan los buques factoría o sobredimensionar la flota que pesca langostino sin un claro plan de manejo, adhiere a políticas precautorias. En el CFP eligieron atender la preocupación de los administrados.

En una de sus últimas Actas los representantes del Consejo expusieron la necesidad de llevar a cabo un aná-lisis exhaustivo de los parámetros biológicos y los fundamentos científicos que sustentan la definición de las áreas de alta vulnerabilidad, como así también del impacto socioeconómico que su determinación provoca en el sector pesquero industrial argentino”.

El CFP informó además que se encuentra elaborando un documento técnico y científico, que pondrá a dis-posición del MAyDS, a los fines de expresar su posición respecto de la propuesta del Sistema Nacional de Áreas Marinas Protegidas. Gerpe, el que no abrió la boca en el mes de mayo, preside el CFP.

Falleció Pedro Moscuzza, padre del presidente de Aldosivi

El empresario de la pesca falleció este miércoles a los 96 años. El club que preside su hijo cerró sus puertas por duelo.

El histórico empresario de la pesca, Pedro Moscuzza, falleció este miércoles a los 96 años. Por ser el padre de José Américo, presidente del Club Atlético Aldosivi, la institución decidió cancelar sus actividades tanto en el predio deportivo como la sede social por el duelo. Sus restos serán velados en la funeraria Roldán de la avenida Juan B. Justo.

Pedro Moscuzza llegó con su familia en la década del ´20 a Mar del Plata, proveniente de Sicilia, Italia. Pescador durante más de 30 años, fue fundador de la empresa que lleva su apellido y que cobró importancia a nivel nacional e internacional.

De gestos, listas y champagne

Roberto Garrone

Desfilan ministros y subsecretarios pero las soluciones para la reactivación de la pesca se demoran. Lo mismo ocurre con la renovación de la flota de barcos. Tizado y una bienvenida burbujeante.

Pasaron 50 días de la caliente reunión que encabezaron los ministros Sarquis y Villegas en el Consorcio Portuario donde los armadores costeros no tuvieron reparos en levantarse de la mesa, molestos por el ninguneo del Ministro de Agroindustria.

El fondo fiduciario de 200 millones no tiene a los 6 miembros de su comité nombrados. Todavía no se redujo al 15% la tasa de la tarjeta Pactar Pesca, se suman reuniones con directivos de YPF pero el precio del combustible no baja. Hubo encuentros con Afip para que la flota más chica reciba un certificado de no retención y evite acumular crédito fiscal.

Javier Tizado es el ministro de la Producción bonaerense y fue el encargado de poner la cara la última semana, cuando, otra vez en la sede de la administración portuaria, recibió a un abanico amplio –no solo hubo empresarios de la pesca- con la excusa de celebrar el Día de la Producción.

“María Eugenia Vidal me dijo que ponga el foco en las Pymes y en toda la situación de los puertos, donde es importante trabajar porque se pueden bajar los costos de logística”, sostuvo Tizado al tiempo que insistió con los 100 millones de dólares proyectados para los puertos marítimos respaldado en el mismo gobierno nacional que fomenta la bicicleta financiera con forma de Lebacs.

Cuando Tizado asumió, Vidal dijo en el acto que “la obsesión de esta gestión es generar trabajo”. La Gobernadora se toma las cosas con calma. El Ministerio de la Producción estuvo 150 días acéfalo cuando corrieron al radical Jorge Elustondo a Ciencia y Tecnología.

Aquella visita de urgencia de los Ministros bonaerenses en mayo tuvo como misión desactivar un par de conflictos latentes: los armadores costeros, que se habían declarado de “luto” por la crítica situación que enfrentaba el sector y de los frigoríficos exportadores, que anticipaban “visibilizar su descontento”. Hoy muchas plantas procesadoras están paralizadas por la falta de materia prima.

En el medio hubo otra visita/reunión donde las autoridades atendieron a las distintas cámaras de manera individual y a los gremios por separado, tras la cual mejoró el ánimo a partir de haber identificado las puntas del ovillo para devolverle rentabilidad a algunos eslabones claves de la cadena.

Después ocurrió el naufragio del Repunte en aguas patagónicas y en el puerto todo pasó a un segundo plano. Los encuentros dejaron de ser frecuentes en tanto las soluciones siguen brillando por su ausencia. Ayer vino Miguel Tezanos Pinto, subsecretario de Agricultura bonaerense. “El fideicomiso es inminente”, les dijo a sus interlocutores entre los que no estuvo Caipa ni la Cámara de Armadores.

Mientras, los familiares de los tripulantes desaparecidos piden que se mantenga la búsqueda, tienen que perseguir a Vidal para que les conceda 20 minutos en su visita relámpago a Mar del Plata, bancarse que un desvariado intendente Arroyo no quiera recibirles el petitorio en el hall de la Ferroautomotora y que desde el área que conduce Baragiola les pregunten cuántos bolsones de comida necesitan, como si fueran evacuados tras un temporal.

Tizado visitó las gradas del Astillero Tecno Pesca donde se dejó fotografiar con Merlini y Lobbosco en pose pro activa. Hasta no hace mucho estuvo el buque Capitán Giachino, otro de los barcos de Ostramar, del empresario Luis Caputo. La industria naval puede iniciar el recambio de los barcos vetustos que flotan en el puerto marplatense.

El Ministro recibió un informe elaborado por la Cámara de la Industria Naval de Mar del Plata sobre la antigüedad de la flota nacional. Los 568 buques pesqueros que operan en el caladero tienen, en promedio, una antigüedad de 36 años.

Pero hay dos datos que revelan la gravedad de la situación en Mar del Plata. La flota fresquera de altura, de entre 15 y 25 metros de eslora es la más vieja, con 53,5 años flotando en el agua. De entre 25 y 40 metros de eslora, como el Repunte, tiene en promedio 28,76 años. Y la de más de 40 metros de eslora, 46 años.

En el Congreso de la Nación está pendiente de aprobación el proyecto de ley de promoción de la Marina Mercante y la Industria Naval. Los pronósticos en Diputados no son alentadores. Desde el Ministerio de Economía metieron cambios al proyecto. Borraron casi todas las promociones para que no se dispare el desequilibrio fiscal en tanto prometieron subsidios para el combustible de la marina mercante y tope en los aportes patronales para ambos sectores.

“Las pymes son el corazón productivo del país dijo el presidente Macri en las últimas horas, a tono con la Gobernadora, traducida por Tizado en Mar del Plata. En ese grupo no parecen estar incluidos los astilleros y talleres navales que podrían reactivarse si se aprueba la ley y se inicia un paulatino recambio de flota que garantice la vida de los trabajadores en el mar.

La recepción que se ofreció al Ministro de la Producción incluyó champagne y servicio de catering. “Esperábamos soluciones, no celebrar un acto de asunción”, contó uno de los 40 invitados que bajó las escaleras del Consorcio como lo hace casi siempre que escucha a los funcionarios: resignado.

Tras la recorrida en el astillero, el Ministro había anticipado “anuncios importantes para el puerto” en los próximos días. El mismo puerto que debe autofinanciarse el dragado, el cual parece no tener fin. Eran 90 días de plazo y ya van por el 144. Pero dicen que es un éxito.

Tizado proviene de una familia del sector industrial. Su padre compró en el 2004 la empresa “Tubos Transelectric” que en Córdoba emplea a más de 250 personas y se dedica al diseño y fabricación de transformadores de alta potencia.

El Ministro se desempeñó como Gerente General de la empresa hasta que saltó del otro lado del mostrador y asumió como Subsecretario de Comercio Interior en la gestión Cambiemos. De ahí que sabe por los problemas que pasan los industriales del puerto.

Sabe de la presión impositiva, de la demora en la devolución de la diferencia del IVA, y de la competencia desleal de productos importados que llegan de Asia. “Hay cerca de 3300 empresas con este tipo de dificultades”, le dijo Tizado a la Revista Container en agosto del 2015.

Unos meses antes Transelectric había sido noticia por temas ajenos a la coyuntura económica. Era uno de los 4040 nombres que dio a conocer la Comisión bicameral que investigaba la denuncia presentada por la Afip contra el banco Hsbc por la apertura de cuentas en Suiza no declaradas ante el fisco.

Trabajadores del pescado se movilizaron con críticas a los empresarios “por ganar fortunas y no repartir nada”

Por Redacción 0223

Desde la Unión de Trabajadores del Pescado y Afines aseguran vivir una situación “intolerable” y reclaman respuestas también de las autoridades: “Arroyo nos reconoció que acá va a ver una explosión social, lo te-nemos grabado”.

Un numeroso grupo de personas vinculadas a la actividad pesquera en Mar del Plata volvió a movilizarse este jueves hasta el microcentro y cortó la avenida Luro frente a la comuna en reclamo de un pedido de vieja data: trabajo.

“Después nos dicen piqueteros, acá hay gente de laburo, vengan a ver todos como se encuentra esta gente, no les llega comida a la casa, sus chicos no entienden de eso, lloran, gritan y se enferman”. Roberto Villaola, dirigente de la Unión de Trabajadores del Pescado y Afines explicó la situación sin demasiadas vueltas en diálogo con 0223.

El dirigente recordó que “hace un tiempo, unos 30 o 40 días, este mismo municipio participó en reuniones con los empresarios, que decían que tenían crisis, y la crisis verdaderamente la tienen los trabajadores, que están precarizados, no tienen trabajo, están explotados, sin contención, no tienen nada. Ellos nunca la tienen, porque pescan langostino y ganan fortunas sin repartir nada”, reflejó Villaola.

“Cuando vinimos, el intendente nos recibió durante una hora, está todo grabado y filmado y reconoció, con estas palabras: ´acá va a ver una explosión social´. Nosotros no sabemos si habrá una explosión social, lo que sí sabemos es lo que está pasando. La gente quedó sin trabajo, a la gente le soltaron la mano. No tiene ni qué comer”, sentenció el referente de la Unión de Trabajadores del Pescado y Afines.

“Acá tenemos el documento, en el que se pide un único punto: ayuda económica y alimentaria urgente para la gente que está muy necesitada. Luego, solicitamos la conformación de una mesa a los efectos de que se trate este desesperante tema”, describió Villaola.

“Miren que mala voluntad que tenemos que pedimos una sola cosa y en forma civilizada. Pero nos pregun-tamos, ¿porqué tenemos que venir nosotros acá con banderas y hacer quilombo y despelote?, cuando son los funcionarios los que tiene que solucionar los problemas”, sentenció.

Aún con el compromiso de algunos concejales de recibirlos este viernes para tratar el tema, desde Utpya ponen el foco, paralelamente, en el sector privado portuario: “La crisis en la pesca es de los laburantes. Esto es intolerable. Han mandado un barco hecho pedazos y destruido, los han mandado a la muerte”, expresó Villaola respecto a lo acontecido con el buque Repunte, ya notoriamente indignado.

“Dónde estuvo el Estado, donde están los responsables, los patrones. Nosotros no queremos quilombos, queremos soluciones. Ni siquiera queremos venir acá. Queremos trabajar. La gente pide laburo, ¿tan feo es eso?. Dejense de joder… Vinimos hace 20 días, estaban de reuniones con el cierre de listas, después de reuniones porque uno se peleó con el otro. ¿Y la gente qué?. ¿Porqué tenemos que estar rogando que nos atiendan?. La comunidad les paga el sueldo y ellos buscan un puesto y se pelean por meter a un familiar en una lista. Todas esas comisiones que arman, nadie le conoce la cara a sus integrantes”, concluyó el vocero del reclamo.

Las dudas que sobrevuelan al Repunte

Roberto Garrone

Interrogantes después del naufragio marcan la responsabilidad de la Subsecretaria de Pesca, la Prefectura, antes y después del hundimiento, y negligencia a bordo para superar la emergencia.

Buzos de Prefectura intentan ubicar al buque hundido. Sobran cuestionamientos a la fuerza.

A 12 días de la tragedia que costó la vida a 10 tripulantes, sus familiares no dejan de marchar, denuncian un Estado Ausente, piden que se prosiga la búsqueda y asistencia psicológica.

En los muelles, la sensibilidad tras el naufragio hace brotar cierta conciencia y los marineros posponen la necesidad de trabajar a su garantía de seguridad a bordo. Todavía falta mucho: los armadores desembarcan a la tripulación que hace públicas las falencias.

Mientras Prefectura intenta localizar al Repunte en el fondo del mar, en superficie sobrevuelan algunos in-terrogantes.

¿Por qué el buque no perdió el permiso de pesca?

Fue una decisión política mantener el permiso del Repunte. En su artículo 28, la Ley Federal de Pesca 24922 establece las condiciones de los permisos de pesca otorgados a los buques. Señala que aquellos barcos que hubiesen permanecido sin operar comercialmente durante ciento ochenta (180) días consecutivos sin ningún justificativo, de acuerdo con lo que establezca el Consejo Federal Pesquero, caducarán automáticamente.

El Repunte estuvo 3 años sin salir a pescar y sin embargo la empresa Ostramar presentó documentación que refería a trabajos de reparación que “justificaban” la inactividad. El punto es que nadie controló –ni controla- la calidad de esos trabajos y si la documentación que presenta el armador no es apócrifa.

En recientes y desafortunadas declaraciones de Tomas Gerpe, a Revista Puerto, el subsecretario de Pesca, reconoció que había acordado con los dirigentes del Simape y los propios marineros de los barcos de Luis Caputo, que ellos controlasen la puesta en valor del “Wiron” y el “Don Luciano”.

Deberían estar los nombres de los talleres navales y profesionales que realizaron y controlaron las tareas. Y las firmas de los técnicos de Prefectura que luego aprobaron las certificaciones ordinarias y extraordinarias. Una punta en la recorrida de la cadena de responsables.

Para variar el armador no cumplió con su palabra. Ambos barcos todavía siguen inactivos en muelle, como el “San Antonino”, cuya inactividad se justificó en el Consejo Federal Pesquero en marzo pasado. El Repunte debería haber perdido el permiso de pesca, como lo perdió el Mellino II. Como deben perderlo los otros y entregarlo a un armador dispuesto a invertir y sacarlos a pescar.

¿Por qué Prefectura intentó demostrar que el buque estaba en condiciones?

Horas después del naufragio la fuerza encargada de inspeccionar, controlar y certificar las condiciones de navegabilidad del buque se esmeró en demostrar que el Repunte tenía todos los certificados vigentes y estaba en regla.

Pero la realidad contradice los intentos del Prefecto Campanini por demostrar que era un buque sin pro-blemas. Las 7 mareas que dijo el Jefe de la Prefectura que había hecho el buque en el año, hasta que viajó al sur, no fueron tales. El barco tampoco bajó de dique seco en diciembre del 2016, como dijo muy seguro, sino que fue en el 2014.

El viernes pasado, cuando los marineros de Caputo se reunieron en la sede del Simape para repudiar los dichos de Gerpe, contaron una infidencia. Al Repunte le adaptaron los tangones que años atrás había utilizado el “Don Luciano”, un barco varios metros más grande. “Las pruebas de estabilidad se aprobaban lejos del agua”, aseguraron.

“Campanini le miente a los familiares. Yo estaba en una reunión donde les dijo que el barco había navegado de Mar del Plata a zona de pesca, y de la zona de pesca a Mar del Plata. Le pedí que no mienta más. Nosotros tuvimos que entrar a Madryn en enero, tirados por el Desafío, por una rotura y el ingreso de agua en la proa”, relató Alejandro Molina, ex marinero del Repunte.

¿Qué provocó el naufragio?

El último lance de pesca del Repunte se subió a cubierta a las 5 de la tarde del viernes. Hasta que encajonaron el último langostino en bodega, ataron las redes, sujetaron los tangones y despejaron la cubierta, la cena fue un trámite rápido para terminar lo antes posible.

El testimonio de los sobrevivientes permite conocer más detalles de los momentos previos a que se desate la emergencia. “Ya veníamos escorados, con agua en bodega”, confió Julio Guaymas en rueda de amigos íntimos. El marinero todavía sigue en estado de shock cuenta su familia.

El ingreso de agua en bodega confirma las sospechas de los familiares. La Hermana del Capitán denunció que el buque tenía un parche en la banda de babor de un metro por un metro. Pero el agua también podría haber ingresado por una válvula trabada o por la tapa de la bodega. Por el motivo que fuera, el caudal de agua superó las bombas de achique y ya no hubo retorno

Hay un dato suelto. Algo cambió abruptamente. Los sobrevivientes contaron que estaban durmiendo cuando el buque entró en emergencia. Saltaron a la balsa en remera y calzoncillo. Ni siquiera pudieron activar el EPIRB (radio baliza) que encontraron los familiares en uno de los rastrillajes en la costa. La activaron y funcionó.

Pero mientras Prefectura sea la encargada de controlar el funcionamiento de los barcos y también de inves-tigar las causas de los naufragios, mientras sea juez y parte, nada bueno puede emerger de esta tragedia.

¿Por qué nadie pudo subir a la balsa?

El capitán antes de abandonar el Repunte avisó que la tripulación estaba saltando a la balsa. De ahí que las primeras versiones que llegaron a tierra tras el hundimiento lo hicieron con la esperanza del salvataje.

La balsa tenía capacidad para 20 personas. Se abrió pero se cree que se enredó y pinchó con los cables de acero del brazo del tangón que estaba en el agua. También estaba el portón, una placa de acero de más de 10m2 que podría haber ocasionado una pinchadura y dificultado el acceso a la balsa.

En cualquier “zafarrancho” de abandono, ejercicio de emergencia que se enseña en la Escuela de Pesca y la Prefectura lo debería exigir antes que zarpen todos los barcos, cosa que nunca ocurre, hay roles y movi-mientos predeterinados que deben cumplirse. Nada de eso parece haber ocurrido y la maniobra fue caótica.

Por los dichos de Trillo, a bordo del María Liliana, él fue el último en saltar del barco. Los marineros resca-tados siquiera tenían el chaleco salvavidas puesto de la manera correcta. La balsa fue divisada por el conge-lador de Moscuzza. Un tripulante del pesquero confesó que cuando intentaron recuperarla se quedaron con una de las manijas en la mano.

Por qué Prefectura demoró tanto en llegar a la zona del naufragio

Ahora Prefectura busca a los 7 tripulantes desaparecidos con cinco guardacostas, el buque de salvamento Tango con capacidad para identificar e inspeccionar al pesquero en el fondo del mar. Además, participan del operativo un avión, un helicóptero, botes semirrígidos, buzos y patrullas terrestres de la institución.

Pero tras el aviso del naufragio el avión llegó sobre la una del mediodía, tres horas y media después. El avión salió de Comodoro, a 80 km de la zona del hundimiento, casi en simultáneo con el “María Liliana”, que navegó 13 millas en medio del temporal para auxiliar a los tripulantes.

“Habrían podido llegar en 20 minutos, media hora”, contó un tripulante del María Liliana. “Hubiesen podido rescatar a más tripulantes con vida o recuperar los cuerpos de los fallecidos”, lamentó.

Prefectura no solo llegó tarde. Cuando a las 6 de la tarde desafectó del operativo rescate al pesquero de Moscuzza, todavía no había llegado ningún guardacostas. Y el helicóptero que rescató a Guaymas no regresó más a la zona del naufragio hasta el día siguiente.

Simape: “El permiso de pesca nada tiene que ver con la navegabilidad del barco”

Por Redacción 0223

Así lo afirmó Pablo Trueba, del Sindicato Marítimo de Pescadores, en el marco de una nueva jornada de movilización en el puerto por la tragedia del buque Repunte. “Muchos salieron sabiendo que el barco no estaba en buenas condiciones”, resaltaron.

A cinco días de que una nueva tragedia enlute al mar argentino, con siete marineros aún desaparecidos, una nueva movilización tuvo lugar en el puerto de Mar del Plata, luego de que el gremio Simape y la Prefectura Naval Argentina acordaran la paralización de la salida de las embarcaciones desde la estación marítima por el lapso de tres días.

Presente junto a los familiares de los trabajadores del buque Repunte, Pablo Trueba, dirigente del Sindicato Marítimo de Pescadores, dialogó con la prensa y brindó algunas precisiones sobre la actividad en el rubro: “Estamos acompañando a la gente, desde el primer momento, no quisimos decretar duelo por respeto a la familia que todavía está buscando a los marinos, hemos hecho una demora de zarpada y de tareas por tres días en señal de respeto y como protesta, a todos los reclamos que se hacen, porque hace muchos años que venimos viendo que estas cosas suceden”, manifestó el dirigente en primera instancia.

De acuerdo a lo expuesto por Trueba, a la medida se adhirieron “otros gremios que también pararon, el área de talleres navales y la estiba” y, en esa línea, informó: “Por lo que supimos, por la tarde, el intendente Arroyo va a recibir a los familiares de los trabajadores”.

Consultado por la investigación y las causales del fatídico hundimiento, Trueba reconoció: “No conocemos nada más que las declaraciones de los sobrevivientes en el marco de la causa en la que entiende el juzgado federal Nº2 de Rawson, del juez Sastre, que está bajo secreto de sumario”, explicó.

“Nosotros no tenemos conocimiento el estado del barco. Los permisos de pesca los hacemos con todo el conjunto de los tripulantes, que están acá presentes. Y el permiso de pesca nada tiene que ver con la nave-gabilidad ni el estado del barco. El permiso de pesca se salvó para que el barco no siga parado. ¿Sino qué hace la gente?. Los barcos sin permiso no sirven de nada, por eso se solucionó ese tema el año pasado. Pero al Simape no le corresponden las inspecciones. Muchos salieron sabiendo que el barco no estaba en buenas condiciones, como la mayoría de las embarcaciones”, admitió Trueba.

En esa línea, desde el gremio ahondaron: “El permiso de pesca es como una licencia y nosotros lo hicimos a pedido de los marineros, sino no lo metíamos. Es más, se le han hecho propuestas al dueño del barco de que venda la embarcación a alguien responsable para tenerlo en condiciones, y nunca quiso hacerlo”, avisaron.

“Siempre hemos reclamado por esta problemática, no somos ingenieros navales, no entendemos de eso, hemos ido a ver si estaban haciendo las tareas, pero a nosotros nos pueden decir que una manguera pasa por un lado y no por otro y no sabemos del tema. Nunca hicimos nada descolgado, siempre todo lo hemos hecho con la gente. Jamás hemos hecho nada que no fuera aprobado por los tripulantes”, argumentó Trueba.

El Repunte no será el último

Roberto Garrone

El naufragio del pesquero marplatense dejó al descubierto la multiplicidad de factores que contribuyeron a la tragedia. A 9 meses del hundimiento del San Antonino, nada cambió para que la historia no se repita.

José Ricardo Homs, Jorge Luis Gaddi, Silvano Cóppola, Gustavo Sánchez, José Omar Arias, Horacio Airala, Nestor Paganini, Claudio Islas, Fabián Samite, Sebastian Cabanchik. Son las víctimas del naufragio del Repunte, el buque fresquero de Ostramar, del armador Luis Caputo. Muertes absurdas.

Los cuerpos de los tres primeros fueron rescatados por la Prefectura. Los otros siete siguen desaparecidos y sus familiares, en carne viva, ruegan que los sigan buscando, de día y de noche, por tierra y en el mar, a la misma fuerza a la que responsabilizan por haber permitido que el barco salga a pescar sin estar en condi-ciones. La desesperación no reconoce de paradojas.

Julio Guaymas, rescatado por un helicóptero de la Prefectura y Lucas Trillo, que se aferró por casi 4 horas a un resto náufrago hasta que lo rescató el pesquero María Liliana, son las dos víctimas sobrevivientes.

Ojalá sea la última lista, el último naufragio, el último sábado de luto, el punto final a las búsquedas deses-peradas, a las confirmaciones dolorosas. Cuando se hundió el San Antonino, 9 meses atrás, apenas 9 meses, dijimos lo mismo.

Último párrafo de aquella columna. “El dolor, la angustia y la amargura que atravesó a todo el puerto y a la ciudad conocer el triste final del San Antonino, apenas se apaciguarán. Si las cosas no cambian, la historia está condenada a repetirse”. Cualquiera hubiese adivinado.

El Repunte se fue a pique dejando expuesto con claridad la estructura corroída en la que se sostiene la in-dustria pesquera, donde la inversión para el mantenimiento de la flota escasea en tiempos de poca rentabi-lidad, los controles de Prefectura son laxos, por ser buenos y porque no hay pruebas, más allá de las duras acusaciones de tripulantes y familiares, que calificaron a los miembros de Prefectura como un rejunte de “corruptos y coimeros”.

Las necesidades de la tripulación de salir a pescar para hacer una diferencia muchas veces no contemplan los riesgos que conlleva hacerlo en embarcaciones que no están en condiciones. Y toda la flota de Caputo está bajo un cono de sombras. “Invierten, pero lo hacen mal. Pijotean en los talleres navales y las cosas no quedan bien”, confió un tripulante.

El Mellino II perdió su permiso de pesca por no poder justificar la inactividad durante más de 180 días. Cosa que sí pudo lograr el Repunte, pese a que estuvo inactivo más de 3 años, como también lo logró el Wiron IV y el San Antonino, que como el Don Luciano, están siendo reparados en el muelle, después de otra promesa del armador a Tomás Gerpe.

Vale la pena que un empresario pueda retener el permiso de pesca si no pudo sacar los barcos a pescar du-rante más de tres años. El Simape que ahora acompaña a las víctimas y decreta tres días de duelo en su memoria, es el mismo que hizo gestiones ante la autoridad de aplicación para que Caputo no pierda los permisos. Por la gente, claro.

El interrogante siquiera puede responderlo la Gobernadora, que de visita en la ciudad para lanzar el inne-cesario Metrobus, siquiera hizo referencia al naufragio ni se solidarizó con la comunidad portuaria, de luto por la docena de víctimas.

Todo en el puerto tiene cara de necesidad. No se hace la denuncia ante Prefectura frente a una falla grave porque necesitan volver al agua. El gremio avala todas las dilaciones del armador porque es necesario con-servar las fuentes de trabajo. Ya sabemos que la necesidad tiene cara de hereje. Acaba de mostrarla.

Caputo rechazó las acusaciones sobre el estado del barco. En declaraciones al portal “Pescare”, el armador aseguró que el barco “estaba en perfectas condiciones”. Un allegado contó que las últimas reparaciones in-cluyeron el cambio de los tanques de combustible, el guinche de pesca, se restauró la bodega, los generadores, los tableros auxiliares y las bombas de trasvase de combustible. Hay muchos testimonios que rechazan esa versión. Pero el barco está en el fondo del mar.

El Repunte era un merlucero de 32 metros de eslora y capacidad para almacenar 2200 cajones. Fue uno de los más de 40 barcos que migraron a la Patagonia para participar de la zafra del langostino. Para esto fue necesario que le colocasen tangones, dos brazos de acero de 10 toneladas sobre la cubierta, indispensable para extender la red que captura el marisco.

Durante la marcha del martes a la mañana uno de los familiares de las víctimas contó que al barco hacia 5 años no le hacían una prueba de estabilidad. Un análisis indispensable para determinar que las modificaciones hechas en el barco no alteraran su equilibrio. Los tangones eran motivo suficiente para someterlo a la prueba.

Prefectura se cubre con que toda la documentación del Repunte estaba en regla. Incluso la prueba de esta-bilidad. El punto es que en alta mar pocas cosas coinciden con los papeles. Y esa discrepancia sigue costando vidas.

Campanini, el jefe de la Prefectura Mar del Plata hasta salió a decir que el barco había hecho 7 mareas en el año hasta que se fue al sur y que había bajado del dique de SPI en diciembre pasado.

Demasiadas inexactitudes para un barco que acaba de naufragar. El Prefecto sabe que salir del puerto a probar equipos no es completar una marea. El barco no tuvo 7 sino 10 salidas del puerto hasta que se fue a Puerto Madryn. La última vez que el Repunte subió al sincro de Tettamanti fue en 2014.

El temporal con ráfagas de hasta 55 nudos –anticipado por los pronósticos cuatro días antes-, que crisparon las olas hasta una altura de 8 metros, desnudó todas las falencias que el Repunte maquillaba con manos de pintura.

Como el chapón superpuesto en un sector del casco, como dice la hermana del capitán Gustavo Sánchez. Como los caños del sistema hidráulico para operar el roller, que para no perder tiempo, los colocaron sobre la cubierta, obturando los trancaniles.

“Tiene ocho trancaniles por banda. Esos caños impedían que las compuertas pudieran abrirse para sacar el agua que ingresaba por popa”, aseguró un ex compañero de la tripulación del Repunte. La misma versión la daban los familiares en la marcha del martes.

La negligencia humana también es un elemento que de manera inevitable se suma a los factores que desen-cadenaron la tragedia. Mientras todos los barcos de similares características del fresquero se guarecían del temporal dentro del Golfo San Jorge, el Repunte navegaba a puerto a más de 7 nudos, cargado y con viento de popa.

Si además de llorar a los muertos y rezar para que el mar devuelva a los desaparecidos cada uno de los que intervienen en esta larga cadena de responsables: armador, trabajadores, sindicatos, talleres, autoridades, organismos de control, escuelas de formación, no priorizan la vida sobre otros intereses, el Repunte no será el último.

Hay muchos barcos como el Repunte flotando en el puerto. Casi como necesidades insatisfechas de trabaja-dores y controles que se ajustan a la necesidades del armador. Basta con que transcurra el tiempo. Alguien se encargará de confeccionar otra lista ante la tragedia repetida.

El dolor se multiplicará. Se exigirá mayor seguridad y controles. El intendente recibirá a los familiares. Se levantarán carteles con fotografías de las víctimas. Se confeccionarán carteles pidiendo por ningún hundi-miento más. Se habrá perdido la oportunidad. Otra más.

Una multitud se movilizó en el puerto por el hundimiento del buque Repunte

Fueron hasta la sede central de la Prefectura para repudiar el operativo de búsqueda de los tripulantes desaparecidos. Denuncian a la empresa Ostramar S.A por el estado en el que se encontraba el barco al mo-mento de salir a pescar.

Cientos de personas se movilizaron este martes por la mañana por las calles del puerto de Mar del Plata para repudiar el operativo de búsqueda de Prefectura de los tripulantes del buque Repunte, que se hundió el sábado pasado en la zona de Rawson, y para denunciar a la empresa Ostramar S.A por el estado en el que se encontraba el barco al momento de salir a pescar.

Familiares, amigos y allegados a los tripulantes del buque hundido se reunieron en el monumento ubicado sobre la avenida de Los Trabajadores y caminaron por las calles del puerto.

Fueron hasta la sede central de la Prefectura Naval de Mar del Plata a reclamar por el accionar en el operativo de búsqueda. Se vivieron momentos de tensión con un grupo de personas que quisieron ingresar al edificio.

Luego la gente se movilizó hasta la Terminal 2 y 3 del puerto e ingresó a uno de los muelles. Pese a que in-tentaron frenar a los manifestantes, los trabajadores de control del Consorcio Portuario no pudieron con-tener a la multitud.

Un grupo de personas se acercó hasta el buque San Antonino, donde se estaban realizando trabajos de sol-dadura, y empujó una autógena contra el barco. Denuncian que ese tipo de trabajos se tienen que realizar en el astillero.

Gabriela, hermana de Gustavo Sánchez, el Capitán del barco hundido, dijo que “hay muchísimas irregulari-dades” en torno a la búsqueda de los desaparecidos y denunció que “hay familias de los marineros que no pudieron viajar porque la empresa no se hace cargo”.

“Los barcos de Mar del Plata se están hundiendo porque no hay control. A los empresarios lo que les sobra en Mar del Plata es la plata y pagan para que los barcos salgan en condiciones que no tienen que salir”, aseguró Gabriela.

Además, la mujer dijo que el buque Repunte tenía un arreglo de un metro en el casco con una chapa super-puesta. “Los familiares queremos que las autoridades nacionales y provinciales se hagan cargo de lo que está pasando acá”, reclamó.